La llegada de la banca chilena

Créditos de consumo, tarjetas de crédito, CDT y cuentas corriente y de ahorro son los servicios que ofrecerá la nueva entidad financiera.

Su carta de presentación fue una pequeña tarjeta plástica, de color verde oscuro y banda magnética, con la que los consumidores podían pagar sus compras en los almacenes de Homecenter. Así entró, en octubre de 2005, la cadena de retail chilena Falabella al mercado colombiano.

Fue un movimiento anunciado, pues dos años antes se había hecho con la operación de Sodimac, el socio de Corona en esta tienda especializada para la construcción. Su auge en Colombia quedó marcado en 2006, con la apertura de su primera tienda propia en el país y la colocación de más de $118.000 millones en créditos a través de su nueva tarjeta. Entonces, los directivos chilenos divisaron un futuro aún más prometedor.

“El primer paso fue la inclusión financiera y el segundo convertirnos en banco, capitalizarnos y darles más beneficios y alternativas de financiamiento a nuestros clientes. Así lo habíamos hecho en otros países”, comenta Rodrigo Fajardo, presidente de operaciones de la multinacional chilena en Colombia.

Una estrategia que le permitió a la compañía anunciar ayer la llegada del Banco Falabella, una entidad que nace con un patrimonio de $120.000 millones y hereda utilidades de $15.167 millones (según el reporte de las operaciones del grupo en el país durante 2010); también contará con oficinas en las 11 tiendas Falabella y 21 almacenes Homecenter del país (además de dos oficinas independientes), una red de 1.400 cajeros electrónicos tras su convenio con Servibanca, 1.300 empleados y un total de 840.000 clientes.

Durante este recorrido la institución realizó algunos cambios: trajo al mercado su división de seguros y agencias de seguros, le entregó la franquicia de sus tarjetas a Master Card, amplió su línea de crédito y servicios financieros (como los CDT) y realizó una capitalización de $38.000 millones en 2010.

Ello le permitirá ofrecer su tradicional tarjeta de crédito (con cuota de manejo de $11.900), cuentas de ahorro y corriente con tarjeta débito Master Card (tendrá una cuota de $7.000), CDT desde $500.000 a 30 días y crédito de consumo.

“Colombia tiene una regulación muy sólida y una estabilidad jurídica fuerte. Nos da todas las garantías para que podamos crecer a las tasas que nos proponemos para las áreas de retail y retail financiero”, explica Fajardo.

Unos objetivos que pasan por cerrar 2011 con un millón de clientes con productos financieros (actualmente es el quinto banco en colocación de tarjetas), aumentar el número de oficinas a 60 en los próximos cinco años y realizar una nueva capitalización hasta por $30.000 millones.

“Tenemos una trayectoria de 30 años en el sector financiero de la región, la cual nos ha enseñado que tenemos que crecer con prudencia, siendo responsables en cuanto al riesgo que asumimos”, dice Jorge Villarroel, presidente del banco.

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