La mítica abadía de Westminster

La abadía de Westminster, esa impresionante iglesia gótica ubicada frente al Parlamento británico, a orillas del río Támesis, que fue terminada en el Siglo XIII y aún sigue en pie, ha sido el escenario elegido por el joven príncipe William y su futura esposa Kate Middleton para celebrar su matrimonio.

Esta es una iglesia de contrafuertes volados, de ventanales coloreados con vitrales y con una bóveda de 31 metros que casi le cuesta la quiebra al Rey Enrique III —quien alcanzó a pagar en su época la suma bárbara de 50 mil libras—.  Tiene así la nave de mayor longitud de Inglaterra y un suelo decorado con cosmatescos, que fueron tapados con alfombras durante 150 años y mostrados al público por primera vez en mayo de 2010, tras un largo y exhaustivo trabajo de restauración.

La abadía de Westminster es el recinto en donde se han coronado los reyes ingleses desde el día de Navidad de 1066, cuando accedió a la corona Guillermo I, el Conquistador. Sin embargo, no fue un lugar habitual para celebrar bodas reales hasta el siglo XX. Fue la princesa Patricia, nieta de la reina Victoria, con su boda en 1919, la que comenzó esta tendencia, que se ha mantenido desde entonces.

Siguieron sus pasos la princesa Mary, hija del Jorge V, que contrajo matrimonio en 1922, y su hermano Alberto, el duque de York, que un año después se casó con Elizabeth Bowes Lyon. Luego la entonces princesa Isabel contrajo ahí mismo matrimonio con Felipe de Edimburgo, el 20 de noviembre de 1947, en una ceremonia marcada por la austeridad de la posguerra. Su hermana, la princesa Margarita, también optó por este templo para casarse con Anthony Armstrong-Jones en 1960, al igual que la princesa Ana de Inglaterra, única hija de Isabel II, que en 1973 contrajo matrimonio con Mark Phillips.

La última boda de un miembro de la familia real británica celebrada allí  fue la del príncipe Andrés, duque de York, quien en julio de 1986 se unió a Sarah Ferguson.

El próximo viernes 29 de abril, cuando los herederos del trono, que han decidido retomar la tradición, entren a esta iglesia para hacer sus votos, entre coros y aleluyas, harán tácita presencia la memoria de 17 monarcas y de grandes de la historia nacional como el escritor Charles Dickens o los científicos Isaac Newton y Charles Darwin, cuyos cuerpos fueron enterrados allí. Los novios que alborotan los ánimos ingleses por estos días, caminarán, además, cobijados por la memoria de Lady Di, madre de William, cuyas honras fúnebres fueron celebradas en la imponente iglesia.

Temas relacionados
últimas noticias

Humor político: útil, revelador y necesario

contenido-exclusivo

Etiopía: la tierra que nadie pudo colonizar