"La muerte de Osama no regresará a mi hijo"

Nueve años, siete meses y veintidós días desde el ataque terrorista a las Torres Gemelas de Nueva York.

Han pasado nueve años, siete meses y veintidós días desde que Elena Tula y el mundo vieron cómo las Torres Gemelas de Nueva York se desplomaban tras el ataque orquestado por Osama bin Laden y Al Qaeda, y por fin esta madre mexicana pudo darle un poco de tregua a su dolor. Dentro de las 3.000 víctimas que aparecen en los registros estaba su hijo Antonio.

Por eso el anuncio del presidente Barack Obama, quien confirmó la baja del terrorista, le hizo estremecer las entrañas. La mujer, originaria de Puebla, admitió que desde que escuchó la información en el televisor de la sala de su humilde casa en Queens no paró de llorar, pero confesó que no puede llamar a sus sentimientos alegría ni felicidad.

“Es muy raro. Por un lado me siento bien de saber que ese monstruo ya está muerto, pero la ausencia de mi chamaco me duele aquí en el alma todos los días”, comentó la madre, recordando que el joven de 22 años trabajaba en la cocina de la cafetería de una de las torres. “Es un dolor que no se me irá nunca. La muerte de Osama bin Laden no me regresa a mi hijo”.

Al igual que otros familiares de las víctimas, esta madre asegura que no le queda otra opción que confiar en que la lucha contra el terrorismo siga dando resultados para que nadie más sufra su dolor. “Ojalá que atrapen a toda esa gente mala porque aunque Bin Laden era el jefe, muchos deben estar detrás y me preocupa que ahora que les mataron al líder quieran vengarse y hagan cosas peores”.

Y aunque Elena Tula se une a la emoción que la muerte del jefe terrorista ha sembrado en muchos estadounidenses, prefiere ser prudente. “Esto tampoco es para que nos confiemos sino para abrir más los ojos y seguir apoyando al presidente y sus esfuerzos”.