La mujer al frente de Google Colombia

Mientras Laura supervisa lo que están haciendo sus hijos través de Google Talk y revisa sus próximos compromisos en la agenda de Google Docs, advierte que no le gusta hablar de ella, “que mejor hablemos de la empresa”.

Pero de la compañía lo que sobra es información, mientras que de Laura es poco lo que se sabe. Un día dulce de natilla y golosinas, 22 de diciembre de 2010, Laura recibió una llamada a su celular. El niño mayor contestó porque ella alistaba a su hija para una novena navideña. “‘Mami que es un tal Daniel dizque de Google’… Casi me muero. No tuve que pasar al teléfono para saber que yo era la escogida”. Fue feliz.

Las directivas de la segunda marca más famosa del mundo dejaron en manos de una comunicadora social el reto de posicionar la oficina comercial de esta compañía en el país -que empezará de cero-.

A ella no le asustan los retos, pues la vida le ha sabido poner varios. Arriesgada y luchadora, dirigió negocios en los que no era experta, pero con trasnochos y mucho estudio aprendió, y enseñó a otros. Así, sin saber mucho, pero con ganas de trabajar y aprender, fue nombrada gerente para Colombia de la agencia Starcom y después pasó ocupar ese mismo cargo pero en la región Andina.

Google la escogió, además de su capacidad intelectual, por el potencial que –prevén- puede desarrollar en esta gigantesca   firma de tecnología. Una empresa que Laura, después de analizarla e investigarla con detenimiento, dice es para “gente anormal”.

 La nueva gerente es la cuarta de cinco hijos. Mientras su mamá se dedicó a la crianza y a tener la casa como una tacita de té, su padre, un odontólogo, trabajaba con mucho esfuerzo para darle a cada uno el título de pregrado. La situación no era fácil para él. Cuando la mayor de los cinco tuvo los medios económicos, patrocinó la  carrera de  Laura. Y ésta hizo lo mismo con su siguiente hermana. Y los demás  hermanos hicieron lo propio.

Mientras se le cumplía el sueño de llevar las riendas de una gran empresa, no dejaba de buscar la forma de tener un dinero extra. Laura vendió limonada en la puerta de su casa. Trabajó en épocas navideñas. Y en tiempos de estudiante universitaria preparaba alfajores, que metía en una canasta —parecida a las que llevan los novios cuando se reúnen para hacer picnic— y los vendía por todos los pasillos de universidad con la ayuda de un amigo.  Incluso alcanzó a vendérselos a la marca Myriam Camhi.  Con esto y aquello, Laura patrocinaba sus congresos de publicidad, eso que siempre ha sido su mayor obsesión.

Después de 21 años en la industria de la publicidad colombiana, cambia de bando y se une a la compañía mundial que pretende reunir a las agencias de relaciones públicas y de medios para que le apuesten al servicio que ofrece Google: la publicidad online. “Yo aprendí lo siguiente: persigue lo que te gusta y lo que te llevará al éxito”.

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