La No-violencia: 43 años del asesinato de Martin L. King

Recordar a los caídos, especialmente a aquellos que dan su vida luchando por la paz nos ayuda a entender nuestro pasado y a mejorar el futuro.

La bala entró por su mejilla derecha, destrozó su mandíbula, viajó por su espina dorsal, y se alojó en su hombro. Fecha: 4 de abril de 1968. Hora: 6:01 de la tarde. Lugar: segundo piso, balcón del Hotel Lorraine, Memphis Tennessee. Sujeto: Martin Luther King. Motivo: su lucha no violenta en contra de la discriminación, la pobreza y la guerra del Vietman. Consecuencias: levantamientos en Washinghton DC, Chicago, Baltimore, Louisville, Kentucky, Kansas City y docenas de poblaciones.

Murió a las 7:05 p.m. en el Hospital San José, donde se le practicaba un cirugía de emergencia buscando salvarlo. De acuerdo con su biógrafo Taylor Branch, la autopsia reveló que aunque solo tenía 39 años, su corazón era el de un hombre de 60 años, quizá como resultado del estrés durante sus 13 años de lucha por los derechos civiles.

Había llegado el 29 de marzo de 1968 a Memphis, Tennessee, para apoyar la huelga que desde el 12 de ese mes sostenían los negros recolectores de basura, representados por la AFSCME- Federación Americana de Empleados del Estado, los Condados, y los Municipios, Local 1733, pidiendo mejores salarios y un trato no discriminatorio. Entre otras prácticas, cuando era necesario devolver a los trabajadores a sus casas debido a las condiciones climáticas, a los blancos les pagaban el día completo y a los negros solo dos horas.

Martín Luther King presentía su muerte. Su lucha social le había granjeado numerosos enemigos. El propio Edgar Hoover, director del FBI, sospechaba que los movimientos de derechos civiles y los sindicatos tenían influencias comunistas, y había ordenado seguimientos e investigaciones en torno a la actividad del pastor. El doctor King siempre lo negó, afirmando que su inspiración e influencias venían de la propia Constitución Americana, de Lincoln, Jesús, Gandhi y Thoreau, entre otros, y que el deseo del FBI de relacionarlo con los comunistas era una respuesta a los clamores de los racistas del sur de Estados Unidos, quienes se resistían a detener la discriminación en contra de los afro-descendientes.

Consciente del peligro que corría, Martin Luther King Jr. insistió en seguir adelante. Por eso fue a la manifestación en Memphis, y en el sermón de la noche anterior a su asesinato, lo advirtió: “Vine a Memphis. Y algunos empezaron a decirme acerca de las amenazas, o a hablar de todas las amenazas que nos hacían... Días más difíciles llegaran. Pero eso no me importa ahora. Porque yo he estado en la cima de la montaña. No me importa. Como cualquiera, me gustaría tener una larga vida. La longetividad tiene su lugar. Pero no estoy preocupado por eso ahora. Solo deseo que se haga la voluntad de Dios. Y Él me ha permitido subir a la montaña. Y he mirado desde allí. Y he visto la tierra prometida. Puede que no llegue allá con ustedes. Pero deseo que sepan que esta noche, que nosotros, como pueblo, alcanzaremos la tierra prometida. Esta noche, yo estoy feliz. No estoy preocupado por nada. No le temo a ningun hombre. Mis ojos han visto la gloria de la venida del Señor”.

Dos meses después de su muerte, su asesino, James Earl Ray, fue capturado cuando trataba de salir del Reino Unido, con un pasaporte canadiense falso, para radicarse en Rodesia, actualmente Zimbabue. Extraditado a Tennessee, confesó su crimen, aunque más tarde se retractó, alegando que fue presionado por su abogado para evitar un juicio público y una segura condena a la pena de muerte. Aunque despidió a su abogado y alegó que un hombre que conoció en Quebec, Canadá, con el alias de “Raul”, estaba envuelto en el crimen, y que éste hacía parte de una conspiración más amplia, se le negó un juicio público, y fue condenado a 99 años de cárcel.

Sus nuevos abogados siguieron alegando que Ray era un vulgar ladrón, sin antecedentes penales de violencia ni uso de armas, y sin dinero alguno, y que solo fue usado como un chivo expiatorio. Igual que en el caso de Kennedy, se abrió paso la teoría de la conspiración, y quienes estaban con el doctor King esa noche, insistieron en que los disparos llegaron de otro lado, no de dónde estaba el homicida. Años más tarde, el propio James Earl Ray, declaró ante la Comisión del Senado que investigaba el asesinato, que él no le disparó al doctor King.

Quienes apoyaron la teoría de la conspiración señalaron que en dos estudios de balística diferentes realizados por expertos de la Remington Arms, y obtenidos después por la policía, se demostró que no había evidencia suficiente para concluir que Ray era el asesino, ni para pensar que de su arma hubiera salido el disparo que causó su muerte. La familia del doctor King apoyó inútilmente los esfuerzos del homicida buscando un juicio nuevo y público. Finalmente, en el año 2000, el Departamento de Justicia terminó la investigacióny concluyó que no hubo conspiración, ni participación alguna del gobierno americano en el asesinato del doctor King.

El 2 de noviembre de 1983, el Presidente Ronald Reagan firmó la ley que creaba un día de fiesta nacional en su honor. Actualmente es el tercer lunes de enero, muy cerca del día de su nacimiento, el 15 de enero. A pesar de ser una fiesta nacional, algunos estados se negaron a reconocerla, y solo el 17 de enero de 2000 se celebró en todos los 50 estados de la Unión. Arizona, New Hampshire y Utah, fueron los últimos en reconocer este festivo.

Además de los homenajes que a su vida se rinden en enero, una gran cantidad de sindicatos, escuelas, universidades, iglesias, organizaciones sociales y sin ánimo de lucro conmemoran su muerte cada 4 de abril. El día de hoy tendran lugar cerca de 900 eventos en su memoria, a lo largo y ancho del país, y en algunos países del extranjero.

La AFSCME presentará en su web durante toda la semana, dentro de su Campaña por el Futuro de América, el legendario documental “At the River I Stand,” que relata los hechos alrededor de la huelga de los trabajadores de la basura en Memphis y el posterior asesinato del Dr. Martin Luther King Jr.

Recordar a los caídos, especialmente a aquellos que dan su vida luchando por la paz, como lo hicieron en Colombia Guillermo Gaviria y Gilberto Echeverri Mejía, nos ayuda a entender nuestro pasado y a mejorar el futuro. Ambos se inspiraron en la lucha no violenta de Martin Luther King Jr. Como un homenaje adelantado y personal en memoria de estos dos colombianos representantes del Movimiento de la No violencia en Colombia, publico su foto en este artículo.

Fuentes: http://topics.nytimes.com/top/reference/timestopics/people/k/martin_luther_jr_king/index.html?scp=1-spot&sq=martin%20luther%20king&st=cse

Por Elsa Tobón, colaboradora de Soyperiodista.com

Temas relacionados