La nueva cruzada uribista

Se acordó pedirle al presidente Santos que se excluya la expresión “conflicto armado” de la ponencia a radicar en el Senado y replantear el tratamiento a los agentes del Estado.

Ni el expresidente Álvaro Uribe ni los llamados “uribistas radicales” del Partido de la U se conformaron con armar, la semana pasada, una tormenta política en torno a la inclusión de la expresión “conflicto armado en Colombia” en la ponencia de la ley de víctimas que será abordada próximamente en último debate. Ayer, a la casa del exmandatario en Bogotá llegaron siete congresistas de la U para –a puerta cerrada– tomar medidas acerca de las polémicas “palabritas” antes de la radicación del texto en el Senado de la República.

El argumento del senador liberal Juan Fernando Cristo, ponente del proyecto, es que hablar de conflicto permite distinguir a quienes son víctimas de las guerrillas y paramilitares, de quienes fueron afectados por la violencia común, para así evitar “colados” en la reparación. Para Uribe, en cambio, en el significado histórico de América Latina, las expresiones “conflicto interno” e “insurgencia” en alguna forma han legitimado la lucha de grupos armados contra dictaduras. Su contrapropuesta es que la iniciativa diga explícitamente: “Se excluye a las víctimas de delincuencia común u ordinaria, por ejemplo de las bacrim”.

Al término del encuentro, el expresidente insistió en que fue una reunión para examinar a fondo algunos aspectos de la ley de víctimas, buscando que de ninguna manera se abran puertas a la legitimación de terroristas: “Esta ley no puede estimular las invasiones ilegales de tierras”, advirtió.

Anticipando lo que pasará hoy, cuando los voceros de la U se reunirán con el presidente Santos, el director de esa colectividad, senador Juan Lozano, aseveró que hará propuestas y alternativas de redacción del proyecto: “Vamos con un espíritu constructivo para que la ley quede bien”.

El también senador Juan Carlos Vélez –uno de los asistentes al encuentro con Uribe–, se mostró de acuerdo con que la expresión “conflicto armado” no se debería incluir en la iniciativa: “El problema es si las víctimas de las bacrim van o no a ser reparadas. El presidente Santos considera que no deben serlo, por eso debemos hacer una definición legal. Así superamos el debate. El conflicto armado podría elevar el concepto de combatiente a fuerza beligerante y eso podría traer unas consecuencias muy graves, como darle beligerancia a la guerrilla”.

Armando Benedetti, por su parte, trató de restarle importancia al debate aduciendo que se debían concentrar mejor en quién sale beneficiado con esa ley. No obstante, terminó dándole la razón al expresidente: “Si el problema es semántico, la solución es fácil: no incluir la palabra ‘conflicto’ en el articulado y buscar la forma de ayudar a que salga esta ley para beneficio de las víctimas”.

Por encima de las voces a favor de la postura de Uribe, quien se mostró en desacuerdo con sus compañeros de partido fue el senador Roy Barreras, también ponente del proyecto, quien está a favor de mantener la expresión “conflicto armado”, garantizando que el país debe tener la certeza de que eso no significa un reconocimiento a los terroristas. “Las Farc siguen siendo secuestradores y mientras lo sean, seguirán siendo aquí y en el ámbito internacional terroristas”, sostuvo.

Por cierto, esa no será la única pelea que librarán los uribistas purasangre. Según Barreras, en el texto de la ley de víctimas “insistirán en un tratamiento especial contencioso administrativo para el caso de las víctimas de agentes del Estado y han preparado una propuesta para ser presentada en Plenaria”.

Mientras tanto, los liberales dicen contar con el respaldo para sacar adelante la ley tal y como está hoy. El representante Guillermo Rivera cree que no es necesario meterse en discusiones doctrinarias: “Mientras el concepto cobije a las víctimas, estamos tranquilos. Contamos con la mayoría para evitar que el texto sea cambiado”, concluyó.