La Patagonia, entre montañas y nieve

Planes divertidos y lugares maravillosos para pasar una semana inolvidable en la zona más austral de Chile.

Para muchos el paraíso está asociado con playas de arenas blancas y aguas azules, pero como todo tiene dos lados opuestos, la Patagonia sería la otra versión del edén. Aunque el clima alcance temperaturas bajo cero, los paisajes que se ven desde acogedores hoteles mientras se disfruta de una bebida caliente son capaces de transmitir calidez.

Para viajar por esta zona de Chile es necesario prepararse con tiempo y escoger la ropa adecuada porque si no se está bien abrigado, un resfriado podría quitarle parte de la magia a la travesía. Botas de invierno, pantalones, un saco grueso y una chaqueta le permitirán estar cómodo y resguardado del frío.

El recorrido comienza en Punta Arenas, el puerto más austral de Chile y del continente americano. Esta población guarda un gran parecido con las ciudades de Europa del Este, sin embargo, sus construcciones son más coloridas y la gente cálida y amable. El lugar ideal para alojarse es el hotel Dreams, que tiene casino, spa y una espectacular vista al océano.

Aunque la ciudad es encantadora, vale la pena tomar un chárter para sobrevolar el Estrecho de Magallanes y Tierra de Fuego, donde a sólo unos cuantos metros se tiene en frente uno de los paisajes más impactantes del mundo: cientos de montañas cubiertas de nieve y las lagunas congeladas que conforman la Antártica.

Cumbres y aguas heladas

Luego de un largo descanso en un lodge, llamado Weskar, en la ciudad de Puerto Natales, el plan ideal es adentrarse en el Parque Nacional Torres del Paine, al cual hay dos maneras de llegar: por tierra o en catamarán. La mejor forma, sin duda, es la embarcación, pues durante el recorrido por el río Serrano es posible apreciar las montañas pintadas de varios tonos y nieve en las cumbres, que anuncian el otoño, además de majestuosas cascadas, una comunidad de lobos marinos y el glaciar Balmaceda.

El refugio ideal para la noche es el Patagonia Camp, un campamento de lujo compuesto por 18 yurt que simulan las casas del Himalaya. Al siguiente día un buen programa consiste en dar un paseo por las laderas de las montañas para después comer un asado de cordero y papas, un plato típico de esta región. Durante las siguientes horas los cantos de gauchos y un pisco en el hotel Torres del Paine amenizarán la velada.

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