La plaza tomada

La estadía de manifestantes en la Puerta del Sol en Madrid ya no sólo preocupa a los comerciantes cercanos que dejan de recibir ingresos. La policía aguarda, el ministro del Interior estudia un operativo de evacuación y los ‘indignados’ dicen no tener fecha de salida.

Ni van a abandonar la protesta, ni van a dejar el que hasta ahora ha sido su campo de batalla: la plaza de la Puerta del Sol en Madrid. El movimiento de los ‘indignados’ dejó muy clara su permanencia en ese lugar: tiempo indefinido. Son cerca de 25.000 y a veces la plaza se llena más que otros días, pero la base sigue siendo la misma y el mensaje cada vez más claro: “contra el paro (desempleo), la precariedad y la corrupción”, todas producto de los políticos tradicionales.

Los reclamos de los comerciantes de la Plaza del Sol fueron insuficientes. Desde el 15 de mayo que comenzó la manifestación, el lugar se ha convertido en un permanente campamento masivo, con carpas, ventiladores, cocinas y todo lo que se necesita para pasar los días, al menos sin enfermar. Es una gran masa de gente, que de tanto en tanto une sus voces en arengas y mantiene alejados a los posibles compradores de los comercios. Los dueños de los locales cercanos tuvieron la posibilidad de exponer su punto de vista en las llamadas asambleas del 15 – M, sesiones que se extendieron a lo largo del fin de semana y las que se debatiría su continuidad en el que hasta ahora ha sido el fuerte de la protesta.

Al final, el domingo, los ‘indignados’ votaron a mano alzada la permanencia en la plaza. Y muy a pesar de los comerciantes, la mayoría optó por continuar. "El movimiento no ha hecho más que empezar, quedan muchas cosas por definir. De momento estamos aquí de forma indefinida, según los acontecimientos que sucedan, decidiremos", declaró un portavoz anónimo, que confesó que sirvieron de motivación las multitudinarias marchas en París y Atenas, que a kilómetros de distancia y por miles de voces a la vez les pedían no desfallecer.

La situación ya comienza a preocupar a las autoridades. El plan inicial del 15-M tenía como meta extenderse hasta las elecciones regionales del 22 de mayo. Una semana de manifestación, de indignación pública sería suficiente para dejar el mensaje plasmado. Pero el éxito fue rotundo y el ejemplo seguido en diversas ciudades como Barcelona, Sevilla y Valencia.
Como la iniciativa superó las expectativas, superó también los plazos iniciales. ¿Cuándo se detendrá?, nunca dicen los ‘indignados’ así lleguen a contemplar el abandono de la plaza. ¿Cuándo?, el ministro del interior Alfredo Pérez Rubalcaba estableció el martes como el día límite. Después de entonces la policía levantará su disposición para dialogar con los protestantes. Los medios informan que Rubalcaba estudia la posibilidad de una intervención policial.

Los antecedentes no son buenos para las intervenciones. La semana pasada Plaza Catalunya en Barcelona fue retomada por la policía en un violento operativo que dejó dos detenidos y 121 heridos leves. Los agentes custodiaron el lugar por un día y una vez se retiraron los mismos manifestantes con quienes se habían enfrentado regresaron para persistir en la protesta al menos hasta el martes, quién sabe si como ha sucedido hasta ahora, decidan extender los plazos.

La situación sigue siendo una incógnita en la Puerta del Sol. Ahora los ‘indignados’ piensan en construir una gran estructura en madera para elevar la altura de las telas que con el comienzo del verano los sofoca sobremanera. Establecen grupos de trabajo para responder a sus necesidades y piden la ayuda de los demás ciudadanos. “Todo lo que tenemos ahora vino de la gente; básicamente siempre hace falta hielo, pilas para los megáfonos y los ventiladores (…) hielo, gasolina, urgente... necesitamos mantas, urgente". Dice Emilio Mena, de 48 años, quien no repara en dar su nombre. No tiene nada que perder, algún día pintó carros y hoy es uno de los cerca de cinco millones de desempleados que tiene España. Qué más da.

Temas relacionados