La poética de lo esencial

El artista antioqueño Luis Fernando Peláez presenta su muestra ‘El río’, que habla de lo efímero y los paisajes de la memoria.

Sus paisajes desolados tienen el mismo ritmo de sus palabras, pausadas y contemplativas.

Un árbol de alambre se inclina por el viento en un paraje incierto. Las maletas hechas de memorias tienen impresas fotografías gastadas de esos lugares de paso, que son las estaciones de tren.

La economía formal de las obras de Luis Fernando Peláez es inversamente proporcional al sentimiento que producen y a su efecto conmovedor.

El artista siempre ha recurrido a una serie de arquetipos como un árbol, un río, una casa o la lluvia como elementos que recorren su obra, como también a todas las personas, a todas las culturas y que por su carácter universal tocan a cualquier espectador que se enfrente a sus creaciones.

Sin embargo, es su local Antioquia la que marca su ser y su producción artística. Y es  ahí, en ese entorno, en  esa región tan interiorizada, donde busca espacios sin fronteras. “No porque piense en los límites geográficos únicamente, sino que la obra que habla de la memoria rompe fronteras, ya que habla de lugares que no tienen límites precisos”, explica el artista, y agrega “que a eso se debe la mezcla de la fotografía con el lenguaje escultórico y pictórico, para quebrar las fronteras entre los lenguajes”.

Sus imágenes con volúmenes hablan de los lugares del desarraigo, de las zonas perdidas, y son justamente estos espacios urbanos y naturales donde encuentra la evocación y la poesía. Sea la carrilera del tren o un río, su naturaleza intrínseca es seguir un curso efímero, transitorio, que tiende a desaparecer.

La formación de arquitecto le puso la mente en tres dimensiones. Y esas líneas que salen del plano bidimensional aparecieron cuando empezó a pensar en lo urbano, en la ciudad, en los llenos y los vacíos.

Nostálgicos, solitarios, abandonados, vacíos, en sus paisajes se siente el clima de ausencia y Peláez lo hace a través de la ausencia de color y de los límites. A partir de ahí el espectador construye y seguramente algo se activará, algo se removerá.

“Una de las grandes tareas del arte es construir memoria, pero no vista como algo del pasado, sino como una construcción latente en los inconscientes colectivos, que no mira al pasado, sino que lo activa”.

Peláez recuerda y concuerda con una frase del artista español Tàpies en la que afirma que él cuenta con el acervo cultural de los demás. Y de esa manera su obra remite a las atmósferas cargadas en silencios de Samuel Beckett, a las zonas del deterioro que trabaja Álvaro Mutis y quizá a los rincones solitarios de cada quien.

En pocos trazos y gestos pictóricos Peláez no persigue una gran obra final y maestra. En vez de querer alcanzar algo que no existe aún, él va tras lo que va desapareciendo para aprehender esa huella, recuperar ese vestigio y dejar una impronta plástica que el espectador interiorizará como propia. Es la poética de lo esencial.

Galería Sextante. Carrera 14 N° 75-29. Tel.: 249 4755.