La protagonista de una triste historia común

Por estos días las salas de cine proyectan una cinta que nada tiene que ver con el narcotráfico o el conflicto armado colombiano. Bogotá es el escenario y la vida de Karen, el argumento .

Y usted... ¿ha llorado en un bus?

No, aún no lo he hecho.

¿Qué la llevó al cine?

Es mi primera película, llegué por una convocatoria de cine que se hizo a través del Ministerio de Cultura, mandé mi hoja de vida y una foto, estaba viviendo en Estados Unidos y no pude presentar la audición, y terminaron eligiéndome después de que vieron un video que les envié.

Esta es una película donde Bogotá y sus calles son sus escenarios. ¿Qué tan distinta encontró la ciudad cuando se dispuso al rodaje?

La ciudad estaba más fría y la Jiménez más desbaratada.

¿Cómo fue recibida la película en el Festival de Berlín?

Impresionante. Al público europeo le encantó. Les llamaba mucho la atención que fuera un tema sencillo, que se alejara de las temáticas tradicionales y que fuera una historia no típicamente colombiana, de narcotráfico y violencia, sino universal e intima.

¿Qué anécdota grata le ha traído la promoción de la película?

En el Festival de Cine de Cartagena, cuando se proyectó al público había muchas mujeres, todas gritaban después de verla: “¡Sí se puede! ¡Sí se puede!”. Aplaudían y se me acercaban para decirme que habían vivido una historia similar a la de Karen.

¿Qué tiene esta película de especial?

Lo que más me gusta es que se habla de la inconformidad y que cuando las mujeres la sentimos, la vivimos muy solas, en silencio. Me gusta que las mujeres nos identifiquemos con la protagonista.

Las películas nacionales más taquilleras son las comedias costumbristas, ¿esta película le apunta a la conquista de otro público?

Eso esperamos, que la oferta se diversifique, que en Colombia tengamos la oportunidad de ver todo tipo de historias.

¿Qué tiene Ángela  de Karen?

La decisión y la fuerza para  cambiarle el rumbo a mi vida.

¿A qué elementos se aferró para construir el personaje?

A las situaciones en las que he necesitado mucha fuerza para tomar decisiones. Cuando recibí el guión llevaba cuatro meses y medio viviendo en San Francisco. Adaptarme a esa ciudad fue difícil para mí, porque empecé de ceros, de ahí me agarré  para darle forma a Karen.

Es abogada. ¿Qué relación hay entre el derecho y el cine?

Cualquier abogado litigante es un buen actor. Hay que creerse el cuento y llenarse de razones.

¿Volvería a litigar?

No, ya estoy en otra etapa de mi vida. Hace cinco años dejé la oficina y decidí dedicarme a estudiar y prepararme para ser actriz.

¿Qué le gusta de San Francisco?

La diversidad en todo sentido, de paisajes, y es un lugar donde puedes ser lo que quieras ser, pues hay mucho respeto por el otro.

¿Y de Bogotá?

Sus montañas, poder hacer caminatas por ellas y disfrutar de la naturaleza.

Su película colombiana preferida…

La estrategia del caracol.

¿Qué le falta al cine colombiano?


Empezar a construir y a crear memoria, cine que regrese a la historia.

 

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