La ruta de la muerte

Transportadores indicaron que no usarán la ruta Manizales-Fresno hasta que no existan condiciones de seguridad. Con casi 150 años, la tragedia forman parte de este trayecto. Los caldenses claman por mejoras urgentes.

La vía Manizales-Fresno (trayecto inicial de la vía de la capital caldense a Bogotá) históricamente ha sido escenario de tragedias invernales, pero sólo cuando hay víctimas las autoridades vuelven a hablar de la importancia de mejorar las condiciones de esta peligrosa carretera.

El proyecto, que lleva décadas en el tintero, toma vigencia tras la muerte de 18 pasajeros de una buseta de Expreso Bolívariano y pone sobre la mesa la necesidad de que se agilicen los recursos que prometió el Ministerio de Transporte (en cabeza del caldense Germán Cardona) para adelantar los estudios necesarios y poner en marcha la rectificación de la vía.

La situación es tan complicada, que las empresas que viajan entre Manizales y Bogotá le dijeron al director de Invías a través de un derecho de petición que no seguirán usando la ruta por Fresno (Tolima) hasta que no se garanticen las condiciones de seguridad para movilizarse por allí.

La avalancha del pasado miércoles se convierte en una de las peores tragedias de los últimos 25 años, que sólo tiene referente histórico en 1989, cuando un derrumbe en el sector conocido como Petaqueros mató a 24 personas.

Muchos manizaleños, residentes en Bogotá y que por décadas han usado esta vía, tienen el recuerdo de trasbordos obligados por los constantes derrumbes en Petaqueros y ahora en el sector de Sabinas, sitio ubicado a escasos 10 kilómetros de la capital caldense. “Me acuerdo que de niño, cuando viajaba a Manizales, nos teníamos que bajar del bus y mis tíos me pasaban cargado los derrumbes”, recuerda un permanente viajero ya cercano a los 60 años.

La ruta Manizales-Bogotá fue conocida hace 150 años como Camino del Aguacatal, una trocha construida en plena pendiente de las montañas, para evitar pasar por las nieves perpetuas del Nevado del Ruiz, de obligado tránsito en el camino hacia el río Magdalena o hacia la capital del país. A mediados del siglo pasado el camino se fue ampliando para dar ingreso a los primeros camiones. Sin embargo, aún falta un proyecto ambicioso por hacer de esta ruta una carretera de importancia nacional.

La cantidad de curvas en el trayecto —mientras se asciende a las montañas y atraviesa la cordillera— y la topografía de la zona se han convertido en su principal problema. Al ser una ruta de constantes derrumbes, la única solución implementada por las autoridades ha sido la restricción para circular de noche con el fin de que los conductores estén alerta ante los riesgos, lo cual ha obligado a los viajeros a hacer un recorrido al que se le aumentan casi cuatro horas. Sin embargo, esta medida ha sido necesaria para preservar la vida de los que deben movilizarse entre Manizales y Bogotá, como quedó comprobado con el accidente de esta semana.

Si se tiene en cuenta el reporte de Invías, se puede ratificar que es una carretera de bastante riesgo, ya que actualmente existen 19 puntos críticos con peligro constante de derrumbes. Y cuando no se trata de la restricción, es el invierno el que impone sus condiciones, ya que en época de lluvias el tramo puede llegar a tener nueve puntos bloqueados por los deslizamientos.

Los rastros que quedan en las montañas después de los deslizamientos y las cruces a borde de carretera —en señal de homenaje a las víctimas— aumentan el miedo que muchos viajeros dicen sentir a la hora de tener que ir o salir de Manizales.

En los últimos 25 años han sido casi 80 víctimas. Entre ellas están los 18 personas que murieron el pasado miércoles en el accidente de la buseta de Expreso Bolivariano, que fue arrastrada por una avalancha colina abajo.

De los casi 100 kilómetros que comprende la ruta, sólo 30 son jurisdicción de Caldas y el resto lo son del Tolima. Esto ha generado problemas en la inversión de recursos, ya que no obstante la ruta beneficia especialmente a los caldenses, el mayor tramo corresponde a otra jurisdicción en la que no pueden invertir.

La vía Manizales-Fresno es de vital importancia para los caldenses por su conexión con el centro del país y la salida al río Magdalena, pero también se convierten en una alternativa importante para Bogotá, especialmente como una nueva y rápida salida para la salida al Pacífico.

“Hay, por lo menos, dos argumentos para defender la urgencia de una gran vía entre las dos ciudades. La salida al Pacífico por Manizales será, en un futuro, el camino más eficiente para quienes salgan desde Bogotá o, por lo menos, una buena alternativa para hacerlo. La otra es que Venezuela también necesita tener una salida al Pacífico y el paso por Manizales sería también el mejor”, dijo el periódico La Patria, de Manizales, en el editorial durante la pasada temporada invernal.

Entre los proyectos para rectificar la vía se ha hablado de la construcción de viaductos y variantes en tramos concretos donde se registran los principales problemas por deslizamientos. Actualmente, viajar en transporte público entre Manizales y Bogotá, pese a ser un recorrido de casi 250 kilómetros, implica ocho horas de recorrido. En temporada invernal, cuando se bloquea esta vía, la única posibilidad es viajar por Ibagué-Armenia-Pereira-Manizales, lo que implica un aumento de casi cuatro horas.

Hoy es más fácil llegar desde la capital de la República a ciudades como Medellín, Ibagué y Villavicencio, que a pesar de estar más lejos que Manizales sus obras de infraestructura han mejorado la circulación.

Los caldenses siguen a la espera de que el Gobierno tome las medidas necesarias para acercar a Manizales y Bogotá, y no seguirlo alejándolas con la demora en las obras, mientras los accidentes de la carretera siguen cobrando nuevas víctimas en cada temporada invernal.

Últimas inversiones y proyectos

Estos son algunos de las inversiones en los últimos años, según Invías, en desarrollo del proyecto por mejorar la vía:

* 2006 y 2007. Se invirtieron casi 30.000 millones en la ruta Manizales-Honda en mantenimiento rutinario y señalización.

* El 2009 se habló del proyecto para arreglar este tramo. Invías dijo que invertiría casi $140 mil millones para la transversal cafetera Honda-Manizales. El proyecto contemplaba intervención de 34 kilómetros y una doble calzada de 10 kilómetros, así como mejoramiento de curvas y puntos críticos.

* Octubre de 2009. Invías publicó un proyecto destinado a estudios y diseños de la construcción del proyecto Manizales-Honda, por $110 millones.

* El actual Ministro de Transporte, Germán Cardona Gutiérres, se comprometió a apoyar económicamente para los estudios para una tercera fase de mejoramiento del corredor vial.

‘‘La vía Manizales-Fresno es de vital importancia para los caldenses por su conexión con el centro del país.

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