La U estrena contralor

El médico cirujano Mario Solano reemplaza al destituido Miguel Ángel Moralesrussi. Hay 400 procesos pendientes en la entidad.

El Partido de la U, socio en la coalición de gobierno del suspendido alcalde Samuel Moreno, terminó beneficiado por la crisis política desatada tras el escándalo del cartel de la contratación al lograr  ayer que Mario Solano fuera elegido contralor Distrital. El puesto estaba vacante desde hace tres meses, cuando fue destituido Miguel Ángel Moralesrussi, precisamente por el sonado caso del Grupo Nule y sus negocios con Bogotá.

Exsecretario general del Partido de la U y muy cercano al senador Juan Lozano, Solano obtuvo el respaldo de 27 de los 41 concejales que asistieron a la sesión (otros cuatro estuvieron ausentes). Ganó con los votos de los partidos de la U, el Verde y Cambio Radical. Y se rompieron así su coalición en la capital con el Polo y los acuerdos para las elecciones de contralor, cargo para el que el Polo respaldaba a Diego Ardila.

La elección se desarrolló en medio de tensiones, por cuanto algunos cabildantes pretendían que la votación fuese secreta, pero al final de la jornada la mayoría terminó revelando por quién votó.

Solano, quien se desempeñaba como asesor de la Contraloría, también había sido gerente de Cajanal y presidente de la junta directiva de Hospitales Públicos. Su nuevo reto consiste en hacer frente a más de 400 procesos pendientes y recuperar la confianza de los bogotanos en la entidad, resquebrajada por el escándalo que terminó con la detención del excontralor. Para lograrlo sólo contará con nueve meses.

Su nombramiento como contralor temporal demuestra que los acuerdos de la coalición, que señalaban que el ente debía quedar en manos del Partido Liberal y que habían primado en las últimas elecciones, perdieron total vigencia. Para algunos concejales, el hecho de que la elección de Solano no fuera el resultado de acuerdos políticos es una garantía de cierta independencia y de que no haya un manejo de cuotas burocráticas como venía ocurriendo.

Desde el primer momento, Solano recalcó que no sería conveniente que la elección del nuevo contralor dependiera de los pactos establecidos y el resultado indica que los cabildantes estaban de acuerdo. Una de sus ventajas para ganar fue que, aunque forma parte de la bancada del Partido de la U, no estaba ligado a la política distrital de ese partido.

Solano se comprometió a estimular el buen uso de los recursos públicos y a que los contratistas que hoy tienen obras atrasadas cumplan con los presupuestos y los tiempos acordados. Además, prometió evitar las cuotas burocráticas, incorporar criterios meritocráticos para reorganizar la Contraloría y respetar los instrumentos de control fiscal.

Antonio Sanguino, uno de los concejales más activos en las denuncias contra Miguel Ángel Moralesrussi por su participación en el llamado carrusel de la contratación, señaló que el Concejo continuará con una actitud vigilante de la labor del contralor para evitar nuevas irregularidades.

La presidenta del Concejo de Bogotá, María Victoria Vargas, quien también respaldó con su voto a Solano, destacó la gran responsabilidad que tiene el médico y agregó que espera que el voto de confianza que le depositaron ayer la mayoría de cabildantes sea bien retribuido.

Falta ver si el nuevo contralor alcanza, en un período tan breve, a cumplir con la gestión de control fiscal, capacitación al personal de la Contraloría y redireccionamiento del plan anual de auditoría del Distrito, como prometió al posesionarse.

Los contratos que le esperan

Las mismas licitaciones que definirán el futuro de la ciudad en los próximos 20 años y que tendrá que asumir quien reemplace al suspendido alcalde Samuel Moreno, también tendrán que pasar por las manos del nuevo contralor distrital, Mario Solano.

Algunos de los megacontratos en espera son:

- La licitación de recolección, barrido y limpieza, que vale cerca de $2,5 billones y de la que se le han denunciado múltiples irregularidades.

- La licitación del Sistema de Recaudo (Sirci) del Sistema Integrado de Transporte, en el que se manejarán $6 mil millones diarios.

- El contrato para la semaforización en Bogotá, que cuesta más de $200 mil millones.

- La concesión del chance por $1,2 billones.

- Los contratos de la Secretaría de Educación para refrigerios y vigilancia de colegios, que ascienden a unos $300 mil millones.

 

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