La ultra derecha preocupa a Europa

El extremismo nacionalista y xenófobo ha dejado de ser tabú y políticos respetables se acercan a él. Anders Behring Breivik perteneció siete años al Partido del Progreso.

A Siv Jensen, la incendiaria líder del Partido del Progreso noruego, se le mojó la pólvora al saber que Anders Behring Breivik, el asesino de Oslo, había militado durante años en sus filas. “Duele saberlo”, comentó cuando le dieron la noticia. “Lo que ha ocurrido es una terrible tragedia y lo importante es que los noruegos estemos juntos”. Jensen se encuentra ahora en el centro del escenario, bajo unos focos que la muestran en nutrida compañía de líderes y partidos extremistas europeos, que cazan a placer votos de un electorado a la defensiva por la crisis económica y defraudado por una Unión Europea que no sólo no resuelve sus problemas sino que sacrifica en el altar de la globalización puestos de trabajo cada vez más escasos. El extremismo político, tintado de nacionalismo y xenofobia, ha dejado de ser tabú cuando políticos tan respetables como Nicolás Sarkozy, Ángela Merkel o David Cameron juegan con la idea de que “el multiculturalismo ha fracasado completamente”, como mantiene la canciller alemana.

Además de pedir unidad, Jensen dice estar muy de acuerdo con el primer ministro socialdemócrata, Jens Stoltenberg, en que “lo que necesitamos ahora es más democracia”. No explica lo que eso supone ni si teme que la furia asesina de su antiguo correligionario vaya a dañar la fuerza de un partido xenófobo y ultra nacionalista que hace casi dos años ella convirtió en la segunda fuerza política nacional, apoyada por el 23% de los noruegos.

El Partido del Progreso es el alumno aventajado de una ideología y un programa muy bien representados en los países nórdicos, antaño tenidos por la encarnación de lo liberal y la tolerancia y donde hoy crece el número de quienes se sienten arrollados por gentes venidas de fuera y de lejos con culturas extrañas y religiones inflexibles. El último en sumarse a esa familia en expansión de los ultra nacionalistas ha sido el partido de los Auténticos Finlandeses, encabezado por el pulido Timo Soini con un programa hostil a la UE y contrario a transigir con los derrochadores países del sur, aunque al final haya aceptado que el gobierno finlandés sea solidario con el plan para rescatar a Grecia y estabilizar las finanzas de la Unión.

Los Demócratas de Suecia también hicieron el año pasado buen papel en las urnas aupados en una plataforma antiinmigración, por más que sigan en el gueto político, al contrario de lo que ocurre con su equivalente en la vecina Dinamarca, el Partido Popular Danés, sostén parlamentario del gobierno conservador desde 2001. Para su líder, Pia Kjaersgaard, el peligro viene de la todavía tolerante Suecia. “Si quieren convertir Estocolmo, Gotemburgo o Malmö en unos Beirut escandinavos con guerras de clanes, asesinatos por honor y violaciones por bandas, que lo hagan”, advirtió Kjaersgaard. “Nosotros siempre podemos poner una barrera en el puente de Oresund”. Dicho y hecho. El gobierno danés ha lanzado un órdago a la UE al imponer de nuevo controles en las fronteras, una congelación de la libertad de circulación que consagra Schengen, sobre cuya legalidad tiene graves dudas Bruselas.

En Austria, en Hungría, en los Países Bajos (con la figura estelar de Geert Wilders, el ídolo antiislámico de Breivik), en Italia, en Suiza o en el Reino Unido la derecha nacionalista y xenófoba tiene ahora unos resultados que convierten a muchos de estos partidos en fuerzas con gran capacidad de influir en las políticas, en ocasiones desde el propio gobierno, como la Liga Norte en Italia.

Comparecencia
Anders Behring Breivik, quien admitió ser el autor del doble ataque perpetrado el pasado viernes en Oslo y la isla de Utoya, se presentó ayer  ante un tribunal de la capital noruega. “Durante los interrogatorios dijo que está dispuesto a pasar toda su vida en prisión”, afirmó el fiscal Christian  Hatlo a la prensa.

Minuto de silencio
La Asamblea General de la ONU mantuvo un minuto de silencio antes de iniciar un encuentro de alto nivel para honrar a las víctimas de Noruega. En España, el jefe de gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, exhorto a los europeos a movilizarse en contra de la xenofobia.