'La Universidad de la Sabana no está construida sobre un humedal'

Mientras llueven críticas que aluden a la inadecuada ubicación del campus, el rector de la institución asegura que siempre ha respetado las rondas del río y sus zonas de amortiguamiento.

A partir de las dos inundaciones que se presentaron en la Universidad de la Sabana el 24 de abril y 20 de mayo de 2011, provocadas por la ruptura de dos jarillones del río Bogotá, se despertó la polémica sobre por qué el campus universitario fue construido en un terreno que supuestamente pertenece a la ronda del río y que sería un humedal. Hoy, el rector, Obdulio Velásquez, desmintió estas afirmaciones y aseguró que, en el marco legal que cobija a la universidad, siempre se ha respetado la ronda del río y su terreno no se ha considerado como humedal.

La Universidad de la Sábana se fundó en 1979 en el barrio Quinta Camacho, pero en 1983 adquirió los predios aledaños al Puente del Común, en el municipio de Chía, donde había una finca de René Caballero. El actual rector de la institución aseguró que “los predios adquiridos estaban destinados a la ganadería y explotación de pastos y nunca se han registrado como humedal, como algunos medios de comunicación lo han señalado”. 

Cuando se inició la construcción del campus regía el Código Nacional de Recursos Naturales, según el cual no se debía construir a 30 metros de cada orilla del río. La universidad levantó sus instalaciones respetando esta margen y, cuenta el rector, desde entonces nunca la ha irrespetado. Pero en 2000, cuando las instalaciones ya estaban en pleno funcionamiento, entró en vigencia el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) para el departamento de Chía, en el cual no se prohíbe construir a 30 metros, sino a 150 metros de las orillas del río. Velásquez informó que, de acuerdo a esto, los predios construidos desde que entró en vigencia el POT deben respetar los 150 metros, pero los que tenían licencias de construcción que respetaban legislaciones anteriores, tienen un “derecho adquirido” y permanecen cobijados por esas legislaciones.

En 2006, cuando la Universidad presentó una solicitud de licencia para la construcción de un edificio de investigaciones que respetaba los 30 metros de la ronda del río, pero no los 150 metros estipulados por el POT, esta fue negada por la alcaldía municipal. La Sabana respondió con una demanda, alegando que la revocatoria de la licencia por parte de la alcaldía le generaría daños por $152 mil millones y que, tal como consta en una resolución del 29 de agosto de 1984 y en otra de 1991, a la Sabana le fue aprobado un plan maestro que le permite construir a 30 metros. Tres años después, mediante una resolución expedida por la Corporación Autónoma Regional (CAR) de Cundinamarca, en la cual se reitera que la ronda del río son 30 metros, la licencia fue aprobada y se dio vía libra para la construcción del edificio de investigaciones en el campus universitario.

La demanda no pasó a mayores. El pasado 10 de marzo, con la firma del rector de la institución y del alcalde de Chía, se hizo un acuerdo según el cual se aprueba la licencia urbanística para el desarrollo del campus siempre y cuando se respeten los 30 metros de la ronda del río. Entonces, se reconoció que la Universidad está cobijada por las legislaciones previas al POT y se respetó su derecho adquirido en esta materia. Sin embargo, el rector aseguró que la construcción del edificio ahora  “está en veremos”, pues la prioridad es solucionar los problemas inmediatos del campus. Luego se adelantará un estudio asesorado por expertos holandeses que llegarán a Colombia el 3 de junio, y desde ahí se determinarán las construcciones que garanticen que no habrá futuras inundaciones.

Expertos ambientalistas han señalado que cuando se trata de derechos ambientales no caben los derechos adquiridos. Hoy, el rector de la Sabana lo confirmó, señalando que el derecho adquirido de la universidad no proviene de un marco de derechos, ambientales sino de licencias de construcción acordadas por las autoridades y el municipio.

Además, Velásquez señaló que el problema de las inundaciones no se debe tanto a la distancia que tienen las edificaciones con respecto al río, puesto que los edificios que estaban construidos a 150 metros del afluente también se inundaron.  Más bien, el rector dijo que las inundaciones son el resultado de aguaceros históricos que no se daban hace más de cien años y que generaron tal presión sobre los jarillones que acabaron por destruirlos.

El reto, según él, será desarrollar una infraestructura que sea respetuosa con el agua: “construir con el agua y no contra el agua”. Para esto vendrán los expertos holandeses y se darán a conocer las próximas previsiones en materia de infraestructura que deberá tener el campus. El rector informó que el próximo viernes estará seca la universidad y se iniciará una etapa de limpieza y rehabilitación del terreno cuyos protocolos están avalados por especialistas de Estados Unidos que atendieron las emergencias provocadas por el huracán Katrina, y que no sólo servirán para recuperar el terreno de la Universidad sino todo el departamento de Cundinamarca.