Conversatorio de Colombia 2020

hace 7 horas

La visita a nuestro país

Su llegada, después de la tragedia de Armero y de la toma al Palacio de Justicia, reconfortó a la población.

Llegó un 2 de julio a las 3:15 de la tarde. Era 1986, su viaje número 30 fuera de Italia. Tocaba tierra colombiana por primera vez, con su sotana blanca, y llegaba al aeropuerto El Dorado. Al bajarse del avión, Juan Pablo II besó el suelo y dijo: “¡Alabado sea Jesucristo! Vengo a vuestro noble país, amado pueblo de Colombia, como mensajero de evangelización que enarbola la Cruz de Cristo, deseando que su silueta salvadora se proyecte sobre todas las latitudes de esta tierra bendita”.

Luego, emprendió una agitada agenda que se extendería por siete días. En Bogotá saludó desde el balcón del Palacio Arzobispal en la Plaza Simón Bolívar.

En total fueron 11 ciudades visitadas. Una de ellas Armero, arrasada el año anterior a causa de la erupción del volcán Nevado del Ruiz. Rezó frente a una cruz por las más de 20 mil personas que murieron en la tragedia.

El papamóvil recorrió las calles de Cali, Medellín, Popayán, Tumaco, Chiquinquirá, Barranquilla, Cartagena, Pereira. Miles se acercaban para recibir su bendición. Estuvo en la Casa de Nariño, en varias prisiones del país y realizó grandes misas y oraciones. Su presencia fue revitalizante para los feligreses, que no veían desde hacía 18 años a un Sumo Pontífice. Se despidió en Barranquilla, después de haber estado en la Plaza de la Paz, y dejó un halo de armonía y esperanza. Todos, incluso los que tenían ciertas dudas, quedaron satisfechos.