'Las bacrim fueron un error de Fajardo y Salazar'

Luis Pérez dice que está enfrentando a los más poderosos y que el actual alcalde, Alonso Salazar, y Aníbal Gaviria tienen un pacto clientelista.

Si la campaña a la Alcaldía de Medellín estaba ya caliente, con las declaraciones que le dio a El Espectador Luis Pérez, se va a poner al rojo vivo. El candidato independiente habla duro y de frente contra sus rivales políticos, de quienes dice tienen miedo por el respaldo ciudadano que ha alcanzado y reta a que le comprueben todos los cuestionamientos que le hacen, por ejemplo, de hacer propuestas populistas y de haber tenido nexos con paramilitares. En contraataque, Pérez dice que todos sus contendores han sido mencionados por varios jefes ‘paras’ y responsabiliza, “de buena o mala fe”, al exalcalde Sergio Fajardo y al actual mandatario, Alonso Salazar, de haber propiciado el nacimiento de las nuevas bandas criminales (bacrim).

¿Por qué nadie le quiso dar aval?

No se lo pedí a ningún partido. Desde un comienzo mi propósito fue inscribirme por un movimiento independiente y desde noviembre ya llevamos 510 mil firmas recogidas.

Pero usted tocó las puertas del Partido Liberal...

A mí me invitó la Dirección en Medellín del Partido a participar en una consulta interna con Aníbal Gaviria y Bernardo Alejandro Guerra. Les contesté aceptando y diciéndoles que mi objetivo era buscar la unidad de todos los partidos, como lo hizo el presidente Santos.

¿Y qué le respondieron?

Rafael Pardo y Aníbal Gaviria tienen de tiempo atrás una alianza con Alonso Salazar y con los verdes. Acuérdese que en la primera vuelta de las presidenciales Gaviria apoyó a Mockus. Ahora dijo que no participaba en una consulta popular conmigo porque todavía no era tiempo, o sea, le dio miedo.

¿Miedo de qué?

De enfrentarse a alguien que, como yo, cuenta con una fuerza popular muy fuerte y que hoy tiene entre el 60 y el 80% de las bases liberales, aunque no tenga el aval. Eso lo que demuestra es un distanciamiento entre la ciudadanía y unas estructuras directivas caducas y con los períodos vencidos, como el de la dirección de Pardo. Pero además tengo un gran apoyo de Cambio Radical y el Partido Conservador. Quizá me falta tener algún respaldo de la U.

¿Usted cree que representa la renovación de la política y del liberalismo con los cuestionamientos que le hacen?

Reto a cualquiera a que me diga un solo cuestionamiento concreto que haya sido mi responsabilidad. Y yo sí le puedo decir cuestionamientos de los que se autodeclaran renovación. Cuando Fajardo y Salazar asumieron la Alcaldía tenían cara de la nueva política y hoy constituyen la vieja política. La alianza que hay entre Salazar y Gaviria es de maquinarias y clientelismo, fundamentada en la utilización del poder.

¿De qué manera es esa utilización a la que se refiere?

Al doctor Gaviria lo tienen desfilando por todas las secretarías de Medellín y ha estado en reuniones hasta de Consejos de Gobierno. Qué bueno que ahora que tenemos procurador se dé una pasada por acá, para que los destituya a todos. Están desesperados y yo sí me considero la renovación, no del Partido Liberal, sino de la ciudad. Las 15 obras más importantes de la Medellín contemporánea las hice yo.

¿Cómo ve el apoyo de Fabio Valencia a Aníbal Gaviria?

No me vaya a decir que esa es la renovación de la política.

Hay quienes dicen que sus propuestas son como de ciencia ficción, como la de construir autopistas aéreas...

Hay gobernantes que maquillan los programas y hay gobernantes que resuelven los problemas. La movilidad en las ciudades es el problema más grande que existe y no hay ninguna propuesta razonable que lo resuelva. Mi idea es muy simple: construir desde Bello hasta Caldas, a lado y lado del río Medellin, una autopista aéreas de 20 carriles. Eso cuesta US$2 mil millones, genera 80 mil empleos y la vamos a hacer por concesión.

¿Y no es populista decir que va a quitar el pico y placa?

Es que las autopistas aéreas son para eso. El pico y placa es una medida de gobernantes incompetentes y hacerle perder competitividad a una ciudad. Fajardo nos hizo guardar el 20% de los carros con un día de pico y placa, Salazar el 40% con dos días y si eligen a otro Salazar vamos para tres días de restricción.

¿Ese otro Salazar es Gaviria?

Hasta donde entiendo, el candidato del alcalde Salazar es Aníbal Gaviria.

Usted ha dicho que en Medellín el policía está más cercano al bandido que al ciudadano de bien, ¿cómo así?

Medellín está hoy sin autoridad, está en manos de los delincuentes y precisamente porque ellos son los que están mandando, empiezan a permear las instituciones. Y el sentimiento que hay en la gente es que el policía está más cerca del bandido que del ciudadano de bien. Tenemos que hacer el esfuerzo de recuperar la confianza y esa tiene que ser la tarea de un gobernante.

¿Qué les responde a quienes dicen que su estrategia es cambiar votos por promesas de obras?

Eso es compromiso y respeto a la gente. Los ciudadanos colombianos se sienten engañados por la política porque nadie les cumple.

¿Usted está siendo asesorado por J. J. Rendón?

Tengo una gran amistad con él y me está asesorando.

¿Qué pasó con la sanción de la Procuraduría por irregularidades en la celebración de contratos cuando fue alcalde?

Se refería a un contrato que se hizo con Antonio Yepes Parra como consejero de paz. Según la Procuraduría de ese entonces, no cumplía con los requisitos legales. Algo ridículo. La sanción nunca ha sido apelada y nunca ha sido confirmada.

¿Y qué pasó con las acusaciones que le hizo José Raúl Mira de tener nexos con paramilitares?

Lo dicen mis enemigos y los reto a que vayan y lean lo que dijo ese señor. Habló de varios políticos y en el último minuto de su conversación dijo que Luis Pérez salía a fiestas con una prima suya. Ocho días después dijo que todo era mentira y que le habían pagado $20 millones para ensuciar a unos políticos. No he sido relacionado nunca con paramilitares, como sí ha sucedido con todos los oponentes míos.

¿A qué se refiere?

Mancuso dijo que Fajardo y Salazar lo habían visitado para pedirle apoyo político. El Tuso Sierra dijo que había almorzado con Fajardo y que en su alcaldía le daban los permisos para sus casinos. Don Berna mandó una carta diciendo que había apoyado a Salazar en las elecciones pasadas. El Alemán y Ernesto Báez dijeron también que apoyaron a Aníbal Gaviria en la Gobernación y Pedro Bonito dice que la empresa de la familia Gaviria le daba plata para apoyar a los paramilitares. Ahora, que sea todo eso verdad, no lo sé, porque no soy juez.

¿Cree que hay juego sucio en contra suya?

Lo que estoy enfrentando aquí es a los más poderosos, a los que han vivido del gobierno toda la vida, a los que manejan la hipocresía como estrategia de éxito, a los que todo el día están recitando que son honestos. No necesito decir que soy honesto, porque esa es mi condición.

Cuando habla de los poderosos, ¿a quién se refiere?

Son muchos a los que no les gusto porque nombro gente pobre, pero preparada en cargos importantes. No tengo directorios políticos y ni a quién colocar. Nadie de mi familia trabaja en el sector público ni participa de negociados, pero sí le puedo decir familiares de quienes se han enriquecido con la política.

¿De quiénes?

Dejemos así.

Si usted volviera a ser alcalde, ¿avalaría otra ‘Operación Orión’?

Metería a la Fuerza Pública donde se necesite y lo haría sin ningún tipo de consideración. Pero tiene que haber dos medidas: presencia militar y social. Colombia está en deuda con el proceso del posconflicto y por eso aquí en Medellín se dio el nacimiento de las bacrim, que fueron un error, de buena o mala fe, de Fajardo y Salazar.

¿Cómo así?

Sí, porque a los desmovilizados les pusieron un sueldo y los dejaron a órdenes de los jefes paramilitares. También crearon otro programa que se llama ‘Jóvenes en riesgo’, que eran 2 mil muchachos que entregaban un arma y seguían dándoles de por vida $500 mil. En Medellín, el Gobierno creó un ejército ilegal a disposición de los bandidos. Así surgieron las bacrim.

¿Y qué tienen que ver Fajardo y Salazar? ¿Eso no es culpa del Gobierno Nacional?

Es que el alcalde de Medellín no puede ser un bobo. Cuando fui alcalde hice la desmovilización del bloque Cacique Nutibara y puse tres condiciones: que trabajaran de lunes a viernes, que estudiaran el sábado y que el domingo permitieran ir a hacerles una inspección a sus casas. Ahora lo que conocemos es un acuerdo entre Don Berna y la Alcaldía para que esos muchachos, en lugar de ponerlos a trabajar, se les diera una beca y se pusieran a disposición de los jefes ‘paras’. A esos muchachos, que no saben sino hacer la guerra, hay que darles empleo.