"Yo imito, no ridiculizo a los personajes": Hugo Patiño

hace 9 horas

Las editoriales universitarias

Las instituciones se han encargado de publicar textos académicos y han dejado sólo el 5% para la literatura.

La universidad es, después de la rueda, y a mi gusto, el mejor invento del ser humano. Una de las razones por las que opino algo así es que justamente allí se ha procurado la conservación del conocimiento, por ejemplo, para fabricar la rueda. Y mejorarla. Y pensarla de manera abstracta. En fin.

La universidad, como institución y —¡cuán importante es esto!— como ente independiente, ha sobrevivido durante periodos a pesar de, pues no siempre con apoyo de. Esa supervivencia ha estado determinada por algo que, sin sonrojarnos y sin que un puñado de enfurecidos academicistas salten de sus sillas y bastones, podemos llamar supervivencia del más apto. Y al igual que la supervivencia descrita por ese viejo barbudo llamado Charles, la de la universidad ha estado ligada a la mutación. Al cambio. Nada más que al cambio.

Ese cambio ha hecho de la universidad una de las instituciones más sólidas y, sobre todo, diversas que existen. Hace poco, por una casualidad, hacía una recopilación de las biografías de los presidentes de todos los países del mundo. De esa tarea que nadie envidiará, me quedó algún cúmulo de datos inútiles, pero ilustrativos de la particular diversidad de la que hablo. Rescato uno: la Universidad de Oxford cuenta con el mayor número de exalumnos extranjeros (y con el mayor número de ellos que en la actualidad ejercen como presidentes de un país).

Diversidad, entonces. Una medida de esa diversidad, al menos cuando se recorre con un cartabón en mano la FILB, es la de sus libros.

Si fuese a calificar a las universidades, y eso justamente me propongo hacer, les daría un 5.0, y más de ser posible, en lo que a publicaciones académicas se refiere. En verdad sorprende atender a la ingente cantidad de publicaciones que este año presentan las editoriales universitarias.

Quienes piensen —como yo al inicio del recorrido— que por causa del acceso a recursos económicos las universidades privadas llevarían la delantera sobre las públicas, están equivocados. La Universidad Nacional, por ejemplo, trajo este año 50 títulos recién publicados, y cuenta con un promedio de 80-100 lanzamientos por año. A esa cuenta se suman 50 novedades de la U. de Antioquia, y 20 de cada universidad, la del Valle y la Industrial de Santander. El primer lugar en lanzamientos, sin embargo, es para la Universidad Jorge Tadeo Lozano: 74 títulos. Las universidades privadas reportan datos similares, con novedades que oscilan entre los 30 y 60 títulos este año.

Antes que escuchar los gritos de reclamo, me apresuraré a aclarar que si bien no estamos considerando la “calidad” de los textos, cosa en sí bastante subjetiva, la cantidad de nuevos títulos es un determinante directo de la responsabilidad que las universidades asumen respecto de su difusión académica y cultural. A esta medida que parece ya, en efecto, la de un cartabón, vale agregar la cifra de ejemplares por tiraje: desde un mínimo de 300 hasta 2.000.