Las enfermedades del invierno

El Instituto Nacional de Salud advierte que cuando cese la temporada de lluvias podrían proliferar los brotes. Trastornos mentales en las comunidades desplazadas, como la depresión, también deben ser tenidos en cuenta.

¿Qué está sucediendo con la salud de los colombianos en esta época de invierno? ¿Qué va a suceder cuando deje de llover? ¿Cuáles enfermedades van a proliferar? Para responder a estas preguntas, El Espectador consultó al director general del Instituto Nacional de Salud, Juan Gonzalo López Casas, quien asegura que el momento más crítico podría darse cuando cese el invierno, si no se toman las medidas adecuadas de saneamiento.

¿Cuáles enfermedades son propensas a dispararse en un invierno como el que estamos viviendo?

Existen algunas que tienden a incrementar su número de casos: las infecciones respiratorias, las enfermedades diarreicas, las vinculadas al consumo de alimentos y agua, como la hepatitis A, la fiebre tifoidea y paratifoidea; las relacionadas con la proliferación de mosquitos, que hacen las veces de intermediarios en la transmisión de enfermedades como dengue o malaria. Aquellas en las que el intermediario es un animal, como por ejemplo la leptospirosis a través de la orina de la rata o el accidente ofídico.

¿En los asentamientos de familias desplazadas por el invierno hay más vulnerabilidad?

Sí. Las enfermedades durante y después del desastre pueden aumentar como consecuencia del hacinamiento, el mal manejo de excretas, un inadecuado saneamiento ambiental; el estancamiento de aguas, ya que éste permite la proliferación de zancudos, mosquitos y otros vectores; y la mala conservación de alimentos. En estas condiciones, enfermedades de tipo transmisible pueden incrementarse, por lo cual es necesario estar atento y consultar al médico frente a cualquier sintomatología, como en el caso de la infección respiratoria aguda o la varicela.

¿Hay alguna enfermedad que ya haya presentado un incremento?

En este tipo de desastres el comportamiento de las enfermedades es diferente en una etapa inicial. Por ejemplo: la malaria inicialmente puede disminuir porque las lluvias arrastran los criaderos y las personas se desplazan. Sin embargo, posteriormente puede aumentar porque se forman nuevos criaderos, las condiciones ambientales favorecen la proliferación y la población está en condiciones de vulnerabilidad. Por lo tanto, en esta etapa de la tragedia no se evidencia un aumento a través de la vigilancia epidemiológica, pero en un futuro inmediato se podrían presentar brotes si las autoridades locales no garantizan el saneamiento ambiental, agua potable, higiene y nutrición.

¿Qué pueden hacer los ciudadanos para prevenir la propagación de enfermedades contagiosas?

Es importante implementar procesos de notificación de aparición de enfermedades desde la misma comunidad, en especial con quienes se encuentran en alojamientos temporales o en condiciones de hacinamiento.

¿Cuáles son los cuidados que se deben tener para evitar contraer las enfermedades que trae el invierno?

Se deben implementar medidas básicas de higiene, como el lavado de las manos, el uso de tapabocas si tienen gripa, lavar correctamente los alimentos que se van a consumir, cocinar y mantener en un sitio cubierto y fresco los alimentos, mantener tapados los elementos de cocina; si se está en áreas en donde abunden los mosquitos, utilizar toldillos para dormir y repelente de insectos; si se va a salir al campo, llevar botas de caña alta.

¿Cuáles son las zonas más vulnerables en el país? ¿Dónde se están presentando más casos de estas enfermedades?

Aunque se tenían priorizadas algunas zonas de la costa atlántica por el impacto que tuvo la primera oleada invernal, en este momento la mayoría de departamentos se encuentran en riesgo, por lo cual las medidas de prevención y vigilancia deben ser tenidas en cuenta en todas las zonas.

‘Hay que prestar atención a los problemas mentales’

Fernando de la Hoz, director del Doctorado en Salud Pública de la Universidad Nacional y profesor de epidemiología, asegura que hay que prestar especial atención a dos problemáticas que se disparan con los desastres naturales como el que se está viviendo en el país. Por un lado están los trastornos mentales: “hay que atender a las personas desplazadas por el invierno, y a aquellas que luego de haber retornado a sus hogares tienen que volver a salir. Aparecen problemas de depresión y otros de este tipo, que necesitan ser tratados”.

Por otro lado, De la Hoz hace énfasis en las problemáticas que se evidencian a mediano plazo: “la desnutrición en los niños, por ejemplo, tiene que ser un tema primordial. Asimismo, se debe atender a aquellas personas que sufren de enfermedades como hipertensión o diabetes y que en la época de la tragedia dejaron de recibir atención médica”.