Las razones de la tragedia invernal

¿Por qué los últimos inviernos en Colombia han terminado en desastres naturales? El Espectador consultó a tres expertos para que expusieran su hipótesis.

Orlando Rangel, biólogo*

La situación de la ola invernal es algo que no podemos atribuirle al Gobierno, es un aluvión excepcional. Sin embargo, hay que decir que muchas de las cosas que están sucediendo, en cuanto al impacto de esta tragedia, se deben a la desorganización para enfrentarla. Ha habido imprevisión e improvisación, no se justifica que aún no existan unos estudios juiciosos de las cuencas más vulnerables. Por ejemplo, qué pasa con la cuenca del río Bogotá desde que arranca hasta donde desemboca.

Se nos olvida que somos un país excepcional en biodiversidad, pero también muy vulnerable a las amenazas de carácter natural: medio Colombia está representado en sistemas montañosos. Se nos olvida que los ríos tienen un proceso dinámico, que tienen una llanura de desborde, que no pueden pensarse como un afluente canalizado; y se han permitido unos asentamientos que no respetan la dinámica natural de los ríos. Un ejemplo es el río Bogotá, ¿cómo es posible que se hayan permitido construcciones en su zona de ronda?

Hay que recuperar el portavoz gubernamental, necesitamos con urgencia un ministerio del medio ambiente, no uno de vivienda que intente dar soluciones a la coyuntura. Necesitamos que haya una directiva, un coordinador, no puede seguir todo el mundo opinando.

*Biólogo Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia.

Francisco Arias Invemar*

El planeta está sufriendo un reacomodamiento ambiental. El cambio climático está exacerbando las variaciones del clima que siempre hemos tenido: invierno, sequías, huracanes. En el caso de Colombia tenemos un problema de ordenamiento del espacio, del territorio. La mayor parte del país ha crecido desordenadamente, nos hemos instalado en áreas donde existen riesgos geológicos y climáticos.

En los últimos años se han acentuado los problemas de desplazamiento y de ocupación en estas áreas: en zonas de derrumbe de la montaña, de erosión de las costas o de desbordamiento de los ríos.

¿Cuáles serían las soluciones? Esta situación tiene que ponernos a pensar en cambiar el modelo de ocupación del territorio. Se debe hacer un gran inventario de cuáles son las zonas de riesgo del país y vetarlas para la instalación de infraestructura: de construcción de viviendas, carretas, industrias. Es una enorme tareas que comprende trabajo de la ciencia, de institutos geográficos, de las universidades, del Gobierno.

Lo segundo que necesitamos es una gran transformación del ordenamiento territorial, en la que autoridades y Gobierno administren el espacio que no está en riesgo. Esto se conoce como adaptación y comprende la voluntad de la institución y de la sociedad civil para enfrentar ese reto.

* Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras

Carlos Costa, exministro de Medio Ambiente

Lo que está sucediendo es la conjunción de varios aspectos, uno de ellos es el fenómeno de ‘La Niña’, que ha provocado que este invierno sea más lluvioso. El segundo es un problema de mal manejo ambiental en las riveras de los ríos, de las zonas inundables. Y esto es un tema histórico, no es de los últimos diez años, es un pasivo ambiental como resultado de la deforestación de las zonas altas, y de la desecación y la invasión de las ciénagas en las zonas bajas. El tercer elemento que se conjuga es la mala ocupación del territorio. Hoy, cuando los ríos se crecen no tienen zonas de amortiguamiento, no tienen  dónde desaguar.

Además la parte climática del problema se encuentra con un caldo de cultivo, ya que el verano que debimos haber tenido en enero, febrero y marzo, fue muy débil, entonces eso no permitió que los ríos volvieran a su nivel natural y que la tierra se secara. Eso ha hecho que sólo las primeras lluvias ya estén causando desastres.

¿Qué hacer? Hay que tomar medidas a corto, mediano y largo plazo. A corto, es indispensable enfrentar el impacto, mantener sistemas de alerta temprana, identificar poblaciones en riesgo. A mediano y largo plazo, hay que pensar qué hacer con las zonas inundables de los ríos, que no deberían usarse para nada: ni agricultura, ni construcción, ni carreteras.

Este tipo de planeación de territorio es fundamental hacerla lo antes posible, hay que aprovechar las inundaciones para decidir cuáles de esas zonas se le van a devolver de manera permanente al río y cuáles se van a recuperar. Eso implica tomar la decisión de reubicar poblaciones.

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