"Las revelaciones son repugnantes"

El primer ministro británico, David Cameron, anunció la apertura de dos investigaciones parlamentarias contra el diario 'News of the World'.

El 24 de junio pasado la familia Dowler pensó que el calvario había terminado. A pesar de que la justicia británica condenó a Levi Bellfield por el asesinato de su hija, Milly Dowler, de 13 años —quien fue hallada muerta seis meses después de haber desaparecido cerca de su casa en el condado de Surrey (Inglaterra) en marzo de 2002— unas revelaciones del diario The Guardian volvieron a recordarles los fantasmas del pasado.

El periódico inglés publicó que, por medio del detective privado Glenn Mulcaire, el tabloide News of the World interceptó de manera ilegal el teléfono celular de la pequeña Dowler con la intención de sacarle todo el rédito posible al caso. No contento con haber accedido al buzón de mensajes y con el afán de conseguir más material, Mulcaire eliminó algunos de los mensajes más antiguos, con lo que confundió a la Policía y, de paso, llenó de falsas esperanzas a la familia de la víctima.

El caso conmocionó a la sociedad británica, que empezó a cuestionar la arraigada cultura de los diarios sensacionalistas. Más aún cuando pocas horas después Graham Foluckes, padre de una de las víctimas del atentado contra el metro de Londres hoy hace seis  años (7 de julio de 2005), le aseguró a la BBC que su nombre formaba parte de una lista de posibles afectados de estas escuchas ilegales, lo cual dio pie a especulaciones sobre la posibilidad de que otros familiares también hubieran sido interceptados.

Como consecuencia del escándalo, el primer ministro británico, David Cameron, anunció la apertura de dos investigaciones que deberán llevarse a cabo una vez terminen las pesquisas policiales. Durante un debate de urgencia en el Parlamento, el mandatario catalogó las revelaciones como “repugnantes” y sostuvo que impulsará una investigación sobre la ética de los medios y otra sobre el papel de la Policía.

Esta no es la primera vez que News of the World, del grupo News Coporation, propiedad del magnate australiano Rupert Murdoch, se ve en aprietos por la falta de ética en la manera como obtiene sus primicias. En 2006, el editor en jefe, Andy Coulson, tuvo que dimitir luego de que Clive Goodman, corresponsal del diario en la Casa Real, y el propio detective Mulcaire fueran condenados por interceptar mensajes de la realeza. Un caso que dio pie a nuevas investigaciones que revelaron que las escuchas de Mulcaire eran generalizadas y afectaban a personalidades tanto políticas como a celebridades.

Sin embargo, los casos de Dowler y el de las víctimas del atentado son los más graves para Murdoch, ya que llegan justo en el momento en que el gobierno debe decidir sobre la legalidad de la compra de BSkyB, la mayor plataforma de televisión de pago por parte de su emporio. Una transacción que podría verse estropeada a pesar de que Cameron ha buscado separar los dos asuntos.