Las visitas a Álvaro Dávila

Empresa de vigilancia advierte interés del jurista por ocultar los nombres de quienes lo frecuentaban.

Un extraño robo, ocurrido el 29 de junio del año pasado, es lo primero que llama la atención sobre los visitantes que recibe en su residencia el abogado Álvaro Dávila Peña, exasesor del grupo empresarial Nule, reconocido amigo de los hermanos Samuel e Iván Moreno Rojas (alcalde y senador, respectivamente) y personaje mencionado dentro del escándalo por el supuesto cartel de la contratación en el Distrito. Una investigación de RCN Noticias de la mañana que fue conocida por El Espectador.

Dos días después de aquel hurto el señor Luis Alberto Valencia Quintero compareció ante la Policía Metropolitana para manifestar lo sucedido: estando en su turno como vigilante en el edificio El Vigía (en la carrera 4ª este 110B-21) y sin que se diera cuenta, alguien arrancó 17 hojas del registro de visitantes del lugar.

Al mes, el coronel (r) Eduardo Bernal, gerente de Seguridad Cosmos, que atiende el tema de la vigilancia en el edificio, presentó su informe investigativo al respecto. Para él, “se evidencia claramente que existe interés por parte de algún residente para que no quede evidencia de las personas que han ingresado a su apartamento”.

En noviembre, a la espinosa pérdida de los registros de entrada, se sumó la solicitud de Álvaro Dávila al coronel Bernal, a quien le escribió una carta para pedirle que le permitiera hacer una revisión de las bitácoras del edificio El Vigía y que se abstuviera “de divulgar el contenido de las mismas”, debido a que en su apartamento (el número 401) se realizan “múltiples reuniones con nuestros clientes”. La comunicación al coronel remata con una advertencia: “El incumplimiento de las instrucciones que comedidamente les estamos impartiendo, puede acarrear consecuencias legales para... su compañía de seguridad”.

Sin embargo, y a pesar de los esfuerzos del abogado, acusado por los Nule de ser el intermediario entre los Moreno Rojas y los contratistas para el pago de comisiones, algunos de esos registros se filtraron (ver infografía) y hoy evidencian los encuentros que sostenía Dávila con algunos reconocidos personajes. Entre ellos Iván Moreno Rojas, el empresario Emilio Tapia, el asesor del alcalde Leonardo Echeverry y los exfuncionarios del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) Luis Eduardo Montenegro y Ana María Ospina.

También están las visitas de las exfuncionarias de la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (Uaesp), Victoria Eugenia Virviescas y Catalina Franco, quienes junto con el esposo de esta última, Alier Hernández, se reunieron con Dávila en septiembre de 2009, el mismo mes en el que se prendió la polémica por supuestas irregularidades en el negocio del relleno sanitario Doña Juana, a cargo de la Uaesp.

Pero el ranking de visitantes lo encabeza Luis Eduardo Montenegro, quien fue el segundo al mando del IDU y recibió formulación de cargos por parte de la Procuraduría en el caso de la investigación por el llamado cartel de la contratación.

En distintos escenarios, Álvaro Dávila ha negado cualquier vinculación con el escándalo. Curiosamente, el extraño robo de los registros de su edificio se presentó cuatro días después de que éste estallara, luego de la publicación de una grabación en la que el excontralor Miguel Ángel Moralesrussi y el exrepresentante Germán Olano, supuestamente, hablan del pago de comisiones a contratistas.

 

 

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