Le vendo el carro, pero chan con chan

Los concesionarios piratas ofrecen de todo para que les compren o vendan vehículos, pero el listado de sus incumplimientos es famoso hasta en la internet.

Atraídos por las promesas de ciertos concesionarios que ofrecen la firma de un contrato, el pago inmediato del automóvil y la agilidad en los trámites de traspaso, los bogotanos siguen siendo víctimas de incumplimientos que en algunos casos llegan incluso a convertirse en estafas, cuando acuden a comprar o  vender sus carros para salir de  un apuro económico.

Que la empresa a la que le vendieron no existe,  que se trasladó a otra ciudad, que cambió de nombre y de dueño entre muchas otras excusas aparecen a la hora de justificar las demoras en los pagos acordados. Y el inconformismo ciudadano ya aparece documentado hasta en internet.

“Busco un Nissan Patrol de placas RFD307 (…) que fue vendido por el concesionario Car Shop JD (…) sin mi autorización”, se reseña en la página de clasificados www.adoos.com.co. Y en www.dequr.com, aparece la entrada realizada por el usuario anonymus el 30 de diciembre de 2010: “Hace un mes hicimos los trámites para la compra de un automóvil, nos dieron muchas facilidades, por lo que enviamos los documentos requeridos. Supuestamente aprobaron el crédito, nos hicieron consignar $640.000 para la póliza y nos han tenido con miles de disculpas. Ahora dicen que el crédito no fue aprobado, ya que cambiaron de administración (…)”.

Sin olvidar que en internet se pueden decir muchas cosas -ciertas o falsas- y que incluso tratándose de denuncias judicializadas existe la posibilidad de que sea el quejoso el equivocado, las autoridades reconocen que el problema existe. Peor aún, como las empresas que engañan a incautos a la hora de comprarles el carro se blindan mediante la firma de documentos, dichos casos no llegan a justicia penal y se quedan como un inclumplimiento de contrato.

El pleito debe resolverse entonces por conciliación entre las partes, indica el abogado Luis Eduardo Leiva. Como en la mayoría de los casos el representante legal no cuenta con un patrimonio suficiente para suplir la deuda, se acuerdan cuotas para cancelarla.

      Algo parecido le puede pasar  a Osman Jiménez. El 27 de enero le entregó su vehículo al Concesionario Car Shop JD con la promesa que al día siguente recibiría los $15’500.000 que le ofrecían.

 Pero el primero de abril Carlos Mauricio López fue a la Cámara de Comercio y le cambió el nombre a su concesionario de compra y venta de vehículos particulares, Car Shop JD, por Génesis Automotores. “Muy bonito el cambio de fachada”, le dijo por teléfono Jiménez a Alexánder Ospina, asesor comercial del local que le recibió su  Chevrolet Corsa tras firmar un ‘contrato de compraventa’ que ratificaba el pago.

Jiménez no ha recibido un peso. “Me dijeron  que les diera ocho meses más para pagarme y me ofrecieron varios vehículos como forma de pago”, asegura. Pero los carros que le mostraron son de una gama superior, por lo que tendría que pagar excedentes, además el no se acercó al local para cambiar su vehículo sino para venderlo.

En la Avenida Boyacá No. 72B -02 cuelga el letrero de ‘Génesis Automotores’, rodeado de ocho carros en exhibición.  Ospina, quien hizo el negocio con Osman y se identifica como director comercial del concesionario, responde que “el señor Jiménez no ha sido asequible, su carro lo vendimos pero lo financiamos, por eso no tenemos la plata. Le ofrecimos otros vehículos como medio de pago, pero no se acomoda”. Al preguntarle si hay problemas con otros clientes, es cortante: “Este es un negocio y como se le debe a uno, se les debe a otros”. Hasta ahí llegan sus explicaciones y se limita a dejar el caso en manos del representante legal.

El Espectador también lo contactó. Se llama Carlos Mauricio López y no da explicaciones.  

Y a Jiménez, quien no usa su carro desde el 24 de enero, en marzo  le llegó el cobro del impuesto del vehículo desaparecido. Para la  Secretaría de Hacienda,    el propietario del carro sólo quedará absuelto del pago  en el período gravable siguiente a la pérdida o robo, cuando pruebe su pérdida y cancele la matricula ante el Servicio Integral para la Movilidad. El Espectador conoció que después de que este diario visitó Génesis Automotores, Osman Jiménez recibió una llamada del representante legal, quien le aseguró que lo demandará por daños y perjuicios por haber relatado su historia a los medios de comunicación.

El 31 de marzo, Jiménez denunció ante la Fiscalía a Carlos Mauricio López, Alexánder Ospina y la contadora Sofía Rodríguez, por hurto, abuso de confianza y estafa. Las investigaciones apenas comienzan.

Otro cliente que pidió no revelar su identidad asegura que desde el 25 de agosto de 2010 no recibe el dinero de la venta de su vehículo. Después de múltiples prórrogas confía en que el próximo mes le devuelvan su carro, puesto que luego de una ardua búsqueda pudo dar con quienes le compraron el automóvil a Car Shop JD.

A Zarella Castillo  le prometieron en otro concesionario  un desembolso en efectivo por la compra de su carro. Cuatro meses después  encontró que el local no está registrado en Cámara de Comercio y aún no recibe el dinero.

El capitán Eduardo Dueñas, jefe de investigaciones especiales de la Policía Metropolitana, indica que las denuncias por estafa han disminuido a 283 en comparación con las 1.929 del primer trimestre de 2010, siendo una modalidad  común en Bogotá, pues aparecen concesionarios piratas que exhiben algunos vehículos, publican anuncios de prensa y muestran un certificado de Cámara de Comercio que soporta la ‘legalidad’ del local, y así se aprovechan de ciudadanos incautos. Recomienda  investigar los antecedentes de los concesionarios.

 

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