Licenia Mancilla cumplió 102 años de edad

Esta centenaria mujer nació el 19 de julio de 1909 en el municipio de Jamundí.

Mientras Colombia aún no curaba sus heridas por haber perdido el Canal de Panamá en 1902 —incidente que llevó a la suspensión de relaciones diplomáticas con Estados Unidos, que el presidente Rafael Reyes trató de restablecer en los años posteriores—, una humilde mujer daba a luz a su pequeña Licenia Mancilla.

Vino al mundo el 19 de julio de 1909. Como quien dice, le madrugó al primer centenario de la Independencia del país. Era una época dura para el sexo femenino en Colombia, pues la legislación civil apenas las reconocía como un objeto más en el paisaje social. Las mujeres debían obediencia al marido y tenían que seguirlos a donde su pareja decidiera establecer su domicilio. En el hogar no tenían voz ni voto y debían limitarse a observar como el esposo ejercía la patria potestad sobre los hijos.

Desde entonces, una junta militar de gobierno (1957-1958) y 28 presidentes han regido los destinos del país. De todos ellos, esta centenaria mujer de figura liviana tiene sus motivos para poner en un pedestal al teniente general Gustavo Rojas Pinilla (1953-1957).

“Todos los presidentes están con los ricos, pero ese señor Rojas Pinilla sí se acordaba de nosotros los pobres, les regalaba leche a los niños chiquitos. A mí me da mucha tristeza saber que han pasado tantos años y la pobreza sigue existiendo”, dice Licenia.

En el corregimiento de Robles, el más antiguo del municipio de Jamundí, nació esta mujer, que a sus ocho años de edad fue regalada por sus padres, quienes acosados por la miseria la entregaron a los dueños de una hacienda, de donde huyó pocos meses después por el maltrato a que era sometida.

“Mire, la vida es dura y en la pobreza todo es más complicado, pero en esa condición uno se hace más fuerte. Mi esposo Félix Lucumí trabajaba como jornalero mientras yo sacaba de vez en cuando oro del Cauca. También llegué a vender vísceras de ganado en las plazas de mercado de Cali y Jamundí”, rememora en medio de sollozos.

Pese a las dificultades nada le impide afirmar que “si las cosas no hubieran pasado de esa manera, hoy no sería feliz”. Pero ¿cuál es la fórmula de su longevidad? Sencilla: "Soy una mujer tranquila y las personas que me conocen pueden dar fe de que así he sido toda la vida, por eso es que no me pasan los años".

Su dieta también es magistral: “No es bueno comer pan, es mejor comer mucho chicharrón con plátano frito”. Suelta el bordón, entrelaza sus manos y sonríe silenciosamente para asegurar que “si eso y mi familia me faltaran, podría morir más rápido de lo que crees”.

Pese a los años, sus únicos achaques son la pérdida de audición en el oído derecho y un dolor de cintura que se le extiende a la pierna derecha, una molestia nada ajena a su edad.

Antes de acostarse a dormir, entre las nueve y diez de la noche, Licenia se encomienda a Dios para que él decida cuántos días más le dará de vida. “A veces me da miedo acostarme. No crea, 102 años son 102 años, pero sólo el Creador sabe cuánto vamos a durar en la tierra y esa es la única ley que nos rige”, expresa Licenia, quien tuvo fuerzas para celebrar el segundo centenario de la Independencia de Colombia.

Besse Cooper, la más vieja del mundo

El pasado 21 de junio Besse Cooper, una anciana de Georgia (Estados Unidos), se convirtió en la mujer más longeva del mundo, luego de que falleciera la brasileña María Gomes Valentim, quien con 114 años había ostentado el título hasta entonces.

A sus 114 años y 381 días (nació el 26 de agosto de 1896 en Sullivan, Tennessee), Besse Cooper tiene cuatro hijos, once nietos, quince bisnietos y un tataranieto y asegura que su secreto está en no haber probado la comida chatarra. Actualmente vive en una clínica de reposo de Walton, en Monroe, padece problemas de visión y oído y debe desplazarse en silla de ruedas.

Aunque Cooper es reconocida por el Guinness Records como la mujer más vieja del mundo, hay quienes aseguran que en Cuba hay una mujer que tiene 126 años.

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