Lo que el tiempo se llevó en la 26

La Contraloría General investigará ahora el contrato de Transmilenio por la carrera 7ª.

Nueve meses después de que, por decisión de la Cámara de Representantes, el control fiscal de los contratos de la Fase III de Transmilenio pasara a manos de la Contraloría General –usualmente la lupa en estos casos la pone la Contraloría Distrital-, el organismo de control revela lo que todos sospechaban, pero nadie podía probar. Los retrasos en los trabajos por la calle 26 y la carrera 10ª (divididos en cuatro tramos), que tanto malestar han dejado entre los ciudadanos, estarían generando, además, un detrimento patrimonial.

En alguna ocasión, antes de ser destituido dentro del escándalo del cartel de la contratación, el entonces contralor de Bogotá, Miguel Ángel Moralesrussi, habló de sobrecostos en estas obras por alrededor de $300 mil millones. Ahora la Contraloría General precisó la cifra: la eventual pérdida de recursos públicos estaría en el orden de $62 mil millones.

En diálogo con este diario, el contralor delegado del sector de Infraestructura Física, Nelson Izáciga León, explicó que el posible detrimento corresponde a los grupos I, II, III y V de la Fase III, respectivamente a cargo de las firmas Conalvías, Confase, Grupo Solarte y Colpatria, y se debería básicamente a la falta de estudios y diseños, y al mayor tiempo de interventoría que se ha tenido que pagar, en un megaproyecto que ya cumple un año de retraso y, a ciencia cierta, no se sabe cuándo va a finalizar.

El funcionario lideró la elaboración del informe que hace parte del control excepcional que está ejerciendo sobre la Fase III la Contraloría General. El documento no incluyó las obras que sobre la 26 tuvo el Grupo Nule y fueron cedidas a Conalvías, pues éstas ya habían sido revisadas en una auditoría que generó la apertura de varios procesos de responsabilidad fiscal, en contra de funcionarios, interventores y contratistas.

En esta ocasión, la Contraloría volvió a encontrar que hay una presunta responsabilidad fiscal, tanto por parte del Distrito en cabeza del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), como de algunos contratistas. “Hubo falta de planeación contractual”, destaca el contralor delegado.

La investigación para determinar en concreto esas responsabilidades apenas empieza. Así como también otro informe de auditoría, pero esta vez sobre otra obra de la Fase III, está pendiente: el Transmilenio por la carrera 7ª. Nelson Izáciga León anunció que están revisando los estudios y diseños de los trabajos y que entregarán un nuevo parte a la ciudadanía antes de que se termine el año.

 

 

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