Los Especuladores

‘Informe general de correcciones físicas’ es la exposición de este colectivo formado por Alberto Lezaca y Carlos Bonil.

Alberto Lezaca y Carlos Bonil se conocieron de profesor a estudiante en la clase de arte sonoro de la Universidad Nacional. Pronto dejaron al lado el protocolo de maestro y aprendiz para entrar en una relación de amistad que se alimentaba por sus gustos  en el campo de la música experimental, los cómics y elementos de la contracultura.

Bonil y Lezaca decidieron aunar fuerzas creativas para realizar esta primera exposición como el colectivo Los Especuladores. “La especulación tiene que ver mucho con el trabajo. Uno no tiene definido cómo será la pieza final, sino que las soluciones van  apareciendo en el proceso”, confiesa Bonil.

Como en un partido de ping-pong, los dos, pendientes el uno del otro pero cada uno en su taller, se visitaban y participaban mutuamente de los procesos creativos. “Era bueno tener esa mirada refrescante, de descubrimiento que venía desde afuera”, sostiene Lezaca.

Los dos se apropiaron de la escultura y del dibujo como soporte de esta muestra, pero con una mirada que quiere distanciarse de las mismas problemáticas del arte y acercarse a ciertas formas que no encajan dentro de la academia, como el maquetismo, los dioramas, los juguetes, la porcelana, en fin, formas de representación figurativa a escala que no pertenecen al ámbito artístico.

Así, Lezaca, influenciado por el cómic y por esas representaciones de guerra que se hacen en los dioramas, moldea a sus guerreros en resina y los pone en algún lugar, en algún tiempo que podría evocar el futuro. Arranca un fragmento de algo que sucedió, que leyó, que vio y lo lleva a lo tridimensional.

“La exigencia por parte de la academia de tener un concepto y una idea me parece un vicio, un malentendido del conceptualismo de los años 70, como vanguardia artística y como proceso. Me parece que se malentendió, que se sobrevaloró en algunos casos y se extendió a procesos en los cuales no cabe”, sostiene Lezaca. Procesos en los que no cabe la forma de trabajar de Los Especuladores, que suelen crear sin ideas concretas partiendo de vagas  imágenes.

Bonil, como es costumbre en sus prácticas, utilizó materiales  recogidos de la calle, regalados, aparatos reciclados, piezas en desuso, cables, componente eléctricos, y creó unos microescenarios  fascinantes. Una antigua impresora convertida en un cuarto de computadores, una sala de espera en un aeropuerto hecha con microchips de computador, una ratonera se transforma en un restaurante. Estas situaciones del estilo de vida moderno volcadas en parajes liliputienses desafían las escalas y resultan curiosos hasta para un espectador desprevenido.

 Galería La Central. Cra. 12A N° 77A-72 . www.lacentral.com.co

Temas relacionados

 

últimas noticias