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hace 2 horas

Los hallazgos de la Contraloría contra los Nule

La misma contralora, Sandra Morelli, denunció que pretenden desprestigiarla diciendo que ella recibió comisiones.

El jueves circularon rumores sobre supuestas dádivas de los controvertidos primos Miguel, Guido y Manuel Nule a la contralora Sandra Morelli, a través del actual embajador de Colombia en Venezuela, José Fernando Bautista.

Sin embargo, al caer la tarde, la propia Contralora le salió al paso a los comentarios y públicamente pidió a la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia que, si es necesario, la investigue, aunque dejó entrever que se trata de una estrategia para deslegitimar las acciones que se han adelantado para recuperar cuantiosos recursos públicos.

La pregunta que surge de estas conjeturas es saber cuáles son los principales hallazgos de la Contraloría General de la República en el proceso de responsabilidad fiscal que desde hace varios meses adelanta contra el llamado grupo Nule. En primer lugar, el organismo consolidó la información básica sobre la auténtica composición del grupo empresarial, dejando en claro que se trata de un entramado de 87 compañías, en su mayoría propietarias unas de otras y diversos consorcios que les permitieron participar en un sinnúmero de licitaciones públicas.

El segundo aporte de la Contraloría fue demostrar que el grupo Nule apelaba a una maniobra para fortalecer su imperio económico: hacerse préstamos entre empresas para apalancar financieramente sus operaciones bajo la modalidad de unidad de caja y así participar en las aludidas licitaciones. De esta manera, a través de sus múltiples firmas, el grupo Nule accedía a significativas sumas de recursos públicos, la mayoría de veces a través de anticipos que integraba a su patrimonio, incurriendo en prácticas que posiblemente derivarán en acciones de carácter penal.

Otro hallazgo de la Contraloría fueron los permanentes giros al exterior de dineros que se recibían como producto de los anticipos. Y también cómo crecieron las deudas con terceras personas, que podrían ser producto de captación ilegal de dinero.   Lo que ha resultado evidente es que muchas personas invertían en sus mesas de dinero esperando un retorno significativo de intereses mensuales o bimestrales, incluso en algunos casos a tasas de usura superiores a lo autorizado por la ley. Una realidad a la que se suman préstamos de entidades públicas, como sucedió con la Dirección de Estupefacientes.

En cuanto a las mesas de dinero, dentro de los hallazgos, la Contraloría estableció que, por ejemplo, la Unión Temporal Transvial utilizó un intermediario para acudir a mesas de dinero, al tiempo que, a través de diversos mecanismos, convenció a muchas personas para realizar supuestas inversiones. El mismo procedimiento que se usó para que la sociedad Ponce de León, utilizara una fiduciaria para apalancar sus propios recursos. Mesas de dinero donde protagonizaban sus dineros. Y que obviamente terminaban defraudando a particulares, entidades financieras y personas jurídicas.

Al momento de ser intervenidas sus empresas, el grupo Nule tenía obligaciones con muchos bancos y compañías de financiamiento. Colpatria, el Banco de Occidente, Leasing Popular, Serfinansa, el BBVA, Coltefinanciera, Davivienda, Precredit, Bancoldex, Inversora Pichincha, Corficolombiana, Finanzauto. Hoy hacen parte de los largos listados de acreedores que esperan algún día recuperar sus recursos. Una realidad que prueba el principal hallazgo de la Contraloría: la información contable del grupo Nule era realmente un desastre. No tenían soportes internos o externos, no quedaban identificados los créditos entre compañías y los anticipos a contratistas y proveedores no eran legalizados.

Y en vez de responder legalmente a sus maniobras, lo que ha encontrado la Contraloría son bienes en el exterior de los Nule. Una apartamento en Miami, cuentas bancarias en varios estados de Estados Unidos, automóviles, bienes en Guatemala, Panamá, Venezuela, Ecuador. Eso sin tener en cuenta, los bienes que han venido apareciendo en Colombia que tampoco estaban registrados en sus documentos contables. Un grupo económico que incurrió en toda clase de irregularidades y prácticas delincuenciales, que la justicia empieza a descubrir a través de sus investigaciones.

Aunque el abogado de los Nule, Daniel Largacha, negó que sus clientes estuvieran detrás de la especie que trata de enlodar las actuaciones de la contralora Sandra Morelli, es claro que hay muchas más personas interesadas, no sólo en paralizar las actividades de la Contraloría sino lo que también están averiguando la Fiscalía y la Procuraduría. Pero difícilmente habrá marcha atrás porque lo que se ha venido encontrando deja en evidencia que muchas personas que fueron defraudadas definitivamente tampoco están dispuestas a que este escándalo pase de agache.

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