Los hijos de las víctimas

Mientras que el congresista Iván Cepeda considera que la ley es un avance, otros como María José Pizarro creen que no es histórica ni ambiciosa, y tampoco incluyente.

Tras la aprobación de la Ley de Víctimas, El Espectador consultó a los hijos de líderes políticos  asesinados: de Carlos Pizarro, candidato presidencial del M-19; de Bernardo Jaramillo, candidato presidencial de la Unión Patriótica; de José Antequera, dirigente de ese mismo movimiento, y del congresista Manuel Cepeda. ¿Qué piensan de la iniciativa y qué van a hacer cómo víctimas?

José Antequera, hijo de José Antequera

“Constituye un acto gravísimo frente al reconocimiento de la verdad histórica de lo que ha ocurrido en el país, lo que sucedió con el genocidio de la Unión Patriótica. La inclusión de la expresión conflicto armado significa para nosotros la exclusión de la realidad de las víctimas, porque en este caso se trata de un genocidio ejecutado por una política unilateral de exterminio por parte del Estado y grupos paramilitares. Esto plantea que tenemos que aceptar que somos víctimas de un conflicto armado cuando no es así. Fue una política de exterminio para ganar poder político y económico. No voy a acceder a esa reparación, porque no fui víctima en el marco del conflicto armado, soy víctima de delitos de lesa humanidad”.

Bernardo Jaramillo

“Esta ley tiene gran importancia porque se generan grandes espacios de discusión en cuanto a reconocer que en Colombia existe un conflicto armado interno. Pero hay claras observaciones: no hay reparación integral, se habla de una indemnización económica pero nunca se habla de temas de fondo como la verdad; no hay forma de garantizar una restitución efectiva y tampoco contempla medidas para proteger a quienes reclamen sus tierras; la aplicación de la ley para la reparación de víctimas desde 1985 y restitución de tierras desde el 91 deja por fuera a mucha gente. Por último, me parece que la reparación no se debe medir con la sostenibilidad fiscal del Estado, porque el gobierno de turno puede salir con el argumento de que no hay plata para reparar a las víctimas, eso es muy grave”.

María J. Pizarro

“Esta ley ni es histórica, mucho menos ambiciosa y tampoco es incluyente de todo el universo de las víctimas. El Gobierno pudo haber tenido la voluntad de hacer una ley realmente buena. Faltan garantías para la restitución de tierras, es grave que no se incluya a las víctimas de las bandas criminales. Por otro lado, me parece terrible que se apoye una ley en la que se plantea que el hecho de que una persona sea reparada exima la responsabilidad del Estado. En mi caso hubo una clara omisión del Estado y falta de acompañamiento de las víctimas, ellos deben asumir la responsabilidad por 20 años de silencio e impunidad. Si no garantizan la justicia, tampoco garantizan la no repetición”.

Iván Cepeda


“Es trascendental que haya una ley que reconozca que hay un universo de víctimas muy grande en el país, esto podría considerarse un avance. Esa ley está escrita con sangre y es la sangre de las víctimas que han sacrificado su vida por la justicia, pero a pesar de eso es una ley débil, de alcances limitados e insuficientes en términos de reparación: no tiene recursos, mecanismos, ni procedimientos idóneos para esta reparación. Carece de instrumentos para lograr una restitución de tierras duradera y que garantice el retorno de las personas desplazadas”.

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