Los ideales de la 'ola verde' siguen vivos

El exconcejal y analista de temas relacionados con Bogotá, quien se retiró del Partido Verde esta semana, hace un sentido pronunciamiento sobre el significado de ese movimiento y los motivos que lo llevaron a decirle adiós.

Tengo aún nítido el recuerdo de la primera vez que marché como voluntario de la 'ola verde'. Una tarde de viernes, nos reunimos junto al Planetario Distrital cientos de personas de todas las edades y condiciones sociales. Marchamos en dirección a la Avenida Jiménez. Nos sentíamos parte de una extensa y solidaria familia, unidos en la alegría de caminar juntos. Alimentábamos la esperanza de recuperar en nuestro país la transparencia, el valor del trabajo esforzado, negándonos a creer que la política tuviera que ser necesariamente corrupta y torcida. Sentíamos, desde el fondo de nuestros corazones, una disposición a romper con la apatía y a expresar con fuerza que no todo vale. Aspirábamos a que el país se diera cuenta que la corrupción nos estaba ahogando y que era necesario enfrentarla con decisión y valentía.

La ola no alcanzó la presidencia, pero casi todos los que vivimos al tope esos emocionantes meses, sentíamos que debíamos continuar. La 'ola verde' debía transformarse en una acción política renovadora, capaz de superar la traición permanente a los principios, que vergonzosamente caracteriza a la política colombiana. En las festivas jornadas de hace un año, se expresaba el sueño de una política en la que fines elevados pudieran ser realizados a través de medios elevados. En definitiva, pensábamos que el fin no justifica los medios.

La decisión del grupo mayoritario de las directivas del Partido Verde de aliarse con el Partido de la U, para ganar la alcaldía de Bogotá, es una traición a los principios, a la alegría vital, a la esperanza que la ola encarnó y encarnará. El Partido de la U es directo responsable del desastre que sufre nuestra ciudad. Los concejales de esa  colectividad fueron, junto al Polo, los apoyos mayoritarios al desgobierno del ex alcalde Moreno. La U guardó silencio cómplice mientras la ciudad era saqueada y mal administrada. Ese movimiento traicionó la confianza que le brindaron los bogotanos y se dedicó a disfrutar de los enormes beneficios que le reportaba la manguala con la alcaldía de Moreno. La U, en Bogotá, representa todas aquellas cosas contra las que se sublevó la 'ola verde' y hoy se subleva el país. Comió callado y aún no ha dado explicaciones claras, sobre eventuales nexos de algunos de sus políticos con el carrusel de la contratación que se robó a Bogotá. Ese partido no les ha pedido perdón a los bogotanos por el daño que el cogobierno con Moreno le causó a nuestra ciudad. Si la U se hubiera opuesto con firmeza al mal gobierno y a la corrupción, Moreno hubiera salido del poder mucho antes y habría hecho menos daño.

Por eso es que me duele profundamente la decisión de las directivas verdes, porque traiciona a la ola y, en un sorprendente acto de incoherencia política, convierte al partido verde en un apéndice de la U. Y todo esto con el fin de ganar la alcaldía.

La peor política desprecia la coherencia y cultiva la corrupción. Para enfrentar la corruptocracia, el enemigo que se apoderó de nuestro país, se requiere de un compromiso firme y de una radical independencia frente a la politiquería. Si se robaron Bogotá, ¿qué no habrá pasado en el resto de Colombia? El Partido Verde tenía el deber de rescatar nuestra ciudad de las garras de la corrupción y el desgobierno, y devolverle la confianza y la esperanza a los bogotanos. ¿Se puede lograr eso aliado con la U, partido totalmente corresponsable del desastre en Bogotá y que ahora quiere pasar de agache?

He renunciado al Partido Verde porque éste ha sido convertido en una sucursal de la U. Creo que los sueños y las esperanzas de la 'ola verde' siguen vivos y no fueron una simple pantomima para ganar votos. Como la gran mayoría de los bogotanos, pienso que nuestra ciudad merece una nueva oportunidad. Este es el momento para dejar atrás las triquiñuelas políticas y para pensar con generosidad, imaginación, honradez, en el futuro de nuestra ciudad. ¡Que se desate de nuevo toda la fuerza de la ola para recuperar Bogotá!