Los "indignados" vuelven a la Puerta del Sol de Madrid

Denuncian de nuevo el elevado desempleo, los excesos del capitalismo y la corrupción.

Dos meses después de sus primeras manifestaciones, los "indignados" vuelven a ocupar este fin de semana la Puerta del Sol de Madrid, donde convergen este sábado seis marchas procedentes de toda España.

Desde hace un mes, pequeños grupos equipados de sacos de dormir y material de camping han recorrido centenares de kilómetros desde Barcelona, Málaga, Valencia, Bilbao, Galicia o Extremadura, organizando asambleas populares en cada pueblo.

Los "indignados" se han dado cita este sábado y el domingo en el centro de Madrid para denunciar de nuevo el elevado desempleo (21,29%), los excesos del capitalismo, la corrupción, y los políticos acusados de no representar a los ciudadanos.

La Puerta del Sol, ocupada del 17 de mayo al 12 de junio por un campamento, volvía a llenarse de gente este fin de semana.

"Estamos preparando el campamento para acoger a las marchas que vienen de provincia, montando una cocina grande otra vez", dice Rafael Rodríguez Ballesteros, un cocinero de 56 años desempleado que durante un mes ha preparado miles de comidas para los manifestantes de la Puerta del Sol.

Rafael explica que han vuelto "para enseñar que nuestro movimiento no está muerto, que sigue vivo a pesar de las vacaciones".

Entre los manifestantes, Arancha Alonso, de 33 años, administrativa, cuenta: "Estuve aquí desde el principio. A nivel personal hemos conseguido mucho, y crecido mucho, a nivel político y económico, no podría decir".

Al mismo tiempo, las marchas de "indignados" llegaban a Madrid, donde se les unían los vecinos de los barrios. Así ha ocurrido en Vallecas, un barrio del sureste de la capital, donde hizo noche la caravana procedente de Valencia.

Tras la concentración del sábado, los "indignados" prevén una manifestación el domingo hasta la Puerta del Sol, un mes después de su última gran movilización, el 19 de junio, que reunió a más de 200.000 manifestantes de toda España.

El movimiento de los "indignados", que según los sondeos tiene el apoyo de dos tercios de la opinión pública, apareció a mitad de mayo al calor de la crisis económica, y se ha extendido por todo el país, cristalizando en asambleas populares.

"En dos meses hemos conseguido algunas respuestas", cuenta Fernando Carasa, de 26 años, licenciado en historia.

"Hemos parado unos 60 desahucios y estamos consiguiendo una movilización más grande que cualquier otro partido político, estamos creando una presión social", destaca este estudiante.

Desde su aparición, los "indignados" han actuado varias veces para impedir el desalojo de personas incapaces de reembolsar su hipoteca, uno de los efectos más visibles de la crisis económica en España.

Con sus intervenciones han retrasado decenas de desahucios en las últimas semanas en todo el país.

El gobierno socialista, sorprendido ante este movimiento civil en el que participan españoles de todas las regiones y niveles sociales y profesionales, pareció aportar una primera respuesta al anunciar el 1 de julio medidas de apoyo a las familias más endeudadas.

El candidato socialista a las elecciones legislativas de marzo de 2012, Alfredo Pérez Rubalcaba, anunció que la reforma de la ley electoral, reclamada por los "indignados", formará parte de su programa.

Sin embargo no parece convencer a un movimiento que sigue denunciando la "fractura" entre los ciudadanos y los políticos.

"En agosto, como la gente veranea, lo vamos a dejar tranquilo. Vamos a movilizar otra vez en septiembre; el 15 de octubre tenemos previsto un día de protesta internacional", dice Fernando Carasa.

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