Los jóvenes, en la mira

227 menores de 25 años han sido asesinados en la capital antioqueña en lo corrido de 2011. Organizaciones sociales llaman la atención sobre violencia contra esta población.

Entre enero de 2009 y febrero de 2011 han perdido la vida de manera violenta en Medellín 1.982 jóvenes, y lo que es peor, las muertes de la población entre 11 y 17 años en este mismo período ha aumentado en el 478%. Estas estadísticas hacen parte de un análisis del Observatorio de Derechos Humanos y Conflicto en Antioquia del Instituto Popular de Capacitación (IPC), que ha venido registrando el creciente panorama de violencia en las comunas de la ciudad, agravado por el asesinato de estudiantes ajenos a cualquier conflicto.

Si bien el pasado 26 de marzo, la sociedad antioqueña se vio impactada por el asesinato del joven artista de rap Daniel Alejandro Sierra, conocido como Yhiel, esta semana creció el estupor al conocerse el crimen cometido en la persona del estudiante de ingeniería de la Pontificia Universidad Bolivariana Luis Eduardo Sierra Sánchez, quien había sido reconocido en 2010 como el mejor estudiante de la Comuna 13 de Medellín. Es más, se encontraba becado por la Alcaldía de Medellín. En ambos casos no hay avances de la justicia.

En criterio del IPC, es necesario que las autoridades y la sociedad antioqueña misma entiendan que buena parte de las razones que están fomentando este clima de violencia contra los jóvenes obedece a un problema de control territorial de grupos armados; al microtráfico que se ha extendido a diversas comunas y a algunas instituciones educativas; al reclutamiento forzado que sigue operando en algunas zonas del área metropolitana; al fenómeno del desplazamiento forzado intraurbano, que afecta un vasto sector de la ciudad; y al hostigamiento a los líderes artísticos y culturales que se han resistido a tomar parte en el conflicto.

Sobre este último aspecto, el IPC expresó que desde 2009 la comuna ha presenciado el asesinato de varios de sus líderes culturales. El 24 de agosto de 2009 murió Héctor Pacheco Marmolejo, a quien se conocía como Colacho. El 4 de julio de 2010, la violencia se llevó a Andrés Felipe Medina. Posteriormente, tuvo el mismo destino, el 5 de agosto de 2010, el joven Marcelo Pimiento, más conocido como Chelo. El 15 de marzo de 2010 el turno correspondió a David Fernando Romero. La lista la complementó el pasado 26 de marzo el joven Daniel Alejandro Sierra. Prácticamente en todos los casos, la impunidad es el denominador común.

En buena medida, esta violencia se ha incrementado desde la extradición de los jefes paramilitares en mayo de 2008, en especial de Diego Murillo Bejarano, alias Don Berna, quien era el mandamás a la sombra en las comunas de la ciudad. Desde entonces, hay una reproducción de pandillas que se disputan el control de los negocios ilícitos y que poco a poco han ido multiplicando sus redes mafiosas y criminales. El caldo de cultivo para la proliferación de estos grupos han sido los amplios niveles de pobreza, en una ciudad a donde sigue llegando población desplazada y donde los niveles de pobreza crecen en las zonas de periferia.

La Defensoría del Pueblo ha reiterado la necesidad de que el Estado y la sociedad sumen esfuerzos para enfrentar lo que ya es una calamidad. En el primer trimestre de 2011, en Medellín fueron asesinadas 471 personas y 227 de ellas son menores de 25 años. A ellos se suma un creciente clima de amenazas a través de panfletos y correos electrónicos contra profesores y estudiantes por parte de organizaciones armadas al margen de la ley. El defensor del Pueblo, Vólmar Pérez, instó este domingo a la Fuerza Pública a readecuar sus medidas de seguridad y ofrecer protección efectiva a los jóvenes, que en últimas son quienes están pagando el costo del replanteamiento de los grupos armados en la ciudad.