Los jóvenes se toman el poder

El estadounidense Rickie Fowler también presentó credenciales para llegar a ser uno de los mejores del mundo.

El mítico campo del Augusta National intimida. Incluso supercampeones como Jack Nicklaus, Arnold Palmer y Gary Player aseguran que todavía, más de 40 años después de haberlo jugado por primera vez, sienten nervios al pararse en el tee del hoyo uno.

Eso, sin embargo, parece no ocurrirles a los jóvenes golfistas de hoy, para quienes sin duda la tecnología ha sido un instrumento vital para familiarizarse con los campos y conocerlos al detalle, lo que en vez de nervios, les genera ansiedad y motivación.

Al menos eso es lo que explica el norirlandés Rory McIlroy, quien para muchos dominará el golf mundial durante la próxima década. “Es el jugador que más me gusta. Tiene la técnica de antaño, pero la frialdad y la decisión de la modernidad. Nunca se sabe si siente presión o no, sobre todo cuando le va a pegar a la pelota”, explicó el legendario Gary Player, quien no ha dudado en invitarlo a varios torneos de exhibición.

McIlroy nació en Hollywood, Irlanda del Norte, el 4 de mayo de 1989 y se hizo profesional en 2007 después de ganar cinco títulos aficionados. Desde entonces ha demostrado tener argumentos para pelearles de tú a tú a todas las estrellas del deporte de los caballeros. De hecho, ya se impuso en los torneos de Quail Hillow y Dubai. Sueña, en este Masters, convertirse en el primer jugador desde Tiger Woods que gana un Major antes de cumplir los 22 años.

Pero si la primera ronda de Rory en Augusta sorprendió (hizo siete birdies), la del viernes del australiano Jason Day fue para quitarse el sombrero. Arriesgó en las salidas y fue un mago en los greenes, tal y como lo indican los manuales del golf.

Jason comenzó a jugar de la mano de su padre, quien falleció cuando él tenía 12 años. Después se propuso llegar lejos en ese deporte para homenajearlo. Y no lo ha hecho nada mal. Tiene 23 años, desde 2008 es profesional y ya se inscribió en el libro de ganadores de torneos de la PGA.

Admira profundamente a Tiger Woods, con quien ya ha tenido la oportunidad de jugar. De hecho, ellos dos fueron las figuras de la segunda jornada del Masters. Jason hizo 64 golpes para meterse en la pelea por el título, mientras que Tiger, con 66, puso a pensar a todos que está retomando su mejor nivel.

El honor de los golfistas jóvenes locales lo ha defendido con lujo de detalles Rickie Fowler, quien fue el número uno del escalafón aficionado y fue considerado el mejor novato de la PGA en 2010.

Temperamental y extrovertido, el estadounidense de 22 años tiene momentos de brillantez como pocos, pero todavía debe ser más consistente. Aunque en Augusta lo único que ha hecho en cada hoyo es demostrar su clase.