Los miedos de Ratko Mladic

Desde 1995, el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY) espera al militar serbio para que responda por varios crímenes.

Ni las enfermedades, ni su mal estado mental, ni los argumentos de sus abogados le sirvieron a Ratko Mladic para evitar su extradición a La Haya. Fuertemente custodiado, el ‘carnicero de los Balcanes’ fue trasladado al Tribunal Penal International para la Antigua Yugoslavia, que lo espera desde el 25 de julio de 1995 para juzgarlo por genocidio, crímenes de guerra y de lesa humanidad.

Establecido por la ONU en 1993, el Tribunal de Yugoslavia fue la respuesta que la comunidad internacional encontró a la barbarie que azotaba a la antigua república socialista tras el colapso de ‘la cortina de hierro’. Yugoslavia resultó dividida en seis países distintos, pero los discursos etnonacionalistas, sumados a un afán de borrar el rastro musulmán de la región, dieron paso al peor conflicto europeo desde la Segunda Guerra Mundial.

El Tribunal de Yugoslavia, primero en su naturaleza (le sigue el Tribunal de Ruanda), ha dejado un importante legado. El proceso que más levantó polvareda fue, sin duda, el del ex presidente serbio Slobodan Milosevic: por primera vez un jefe de Estado era puesto en el banquillo de los acusados. Milosevic, al igual que hoy lo hace Mladic, alegó que el Tribunal era ilegítimo y no tenía potestad para juzgarlo, pero fue extraditado a La Haya en 2001. El ex mandatario murió en 2006, antes de conocer su sentencia.

Hasta la fecha, el Tribunal ha producido 144 condenas y 23 absoluciones. Que la Corte Penal Internacional haya incluido los crímenes sexuales como una categoría de crímenes de lesa humanidad es un legado de este Tribunal, pues nunca antes la justicia internacional había estado a favor de las mujeres con respecto a estos vejámenes.

El Tribunal no fue creado sólo para juzgar a funcionarios a cargo de las Fuerzas Militares. Duško Tadic, por ejemplo, líder del Partido Democrático Serbio, recibió cuatro condenas que suman 85 años de prisión. Altos cargos del ejército serbio han sido duramente castigados como el jefe del Estado Mayor del ejército serbiobosnio, Radislav Krstic, condenado a 35 años de cárcel por ayudar con hombres y recursos a la masacre de Srebrenica. Ahora es el turno para Mladic, quien tendrá que responder por la planeación y ejecución de Srebrenica.

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