Los Moreno consolidaron la crisis

La salida de figuras importantes del Polo Democrático fue sólo el malestar de una enfermedad que hoy tiene síntomas graves: la alcaldía de Bogotá, el segundo cargo político más importante del país, a puertas de unas elecciones, ya está perdido. Analistas dan sus opiniones.

Gustavo Petro, Lucho Garzón y Antonio Sanguino, disidentes del Polo Democrático, y el  mismo Carlos Gaviria, hoy alejado de la arena política, han mostrado su inconformismo frente a algunas actuaciones del partido que le dieron inicio a una crisis interna que amenaza con desbordarse. La principal fuerza de la izquierda democrática en Colombia, que nació con principios que buscaban diferenciar su comportamiento político con el de los partidos tradicionales donde la corrupción era uno de los lastres a combatir, hoy cae en ellos, arrastrando uno de sus principales logros: la alcaldía de Bogotá.

“El Polo está bastante golpeado, pero no sólo por lo ocurrido con los hermanos Moreno”, opina el analista Alejo Vargas, para quien la crisis venía de atrás, al crearse en la opinión pública la idea de un partido con muchas contradicciones internas. De esta forma, dice, el movimiento tiene mucho trabajo por hacer de cara a un gran descenso en los votos que tendrá en las próximas elecciones, donde augura se perderá la Gobernación de Nariño (Antonio Navarro Wolf), otro de los logros alcanzados por la colectividad.

Para la directora ejecutiva del Instituto de Ciencia Política, Marcela Prieto Botero, la crisis del Polo tiene varias causas: “En primer lugar está el no involucrarse mucho en el tema del estatuto de la oposición, luego se encuentra el hecho de permitir la salida de líderes importantes de sus filas y finalmente, haber sido negligentes con el tema de la corrupción en Bogotá”. En este último, la analista opina que el partido debió haber tomado una posición más drástica, “pero públicamente respaldaba a Samuel Moreno, mientras se veía el incumplimiento del mandato político que le había asignado la ciudadanía. Hubiera sido mejor quitarle el apoyo al alcalde antes de los hechos ocurridos, pues eso hablaría bien del Polo, ya que mostraría que su trabajo va más allá de un líder”.

Prieto Botero considera que a nivel nacional no habrá consecuencias electorales: “En muchas partes operan las alianzas políticas y los votantes miran el trabajo de los partidos en el plano local”. Sin embargo, predice disidencias importantes y no le sorprendería que Antonio Navarro se retirara de la colectividad.

Diferente es la opinión del experto Ruben Sánchez para quien “lo que afecta a la cabeza, afecta a las extremidades”, y por eso piensa que se perderá un gran número de electores y cargos políticos en todas las regiones, “sin descartar que figuras como Antonio Navarro y Jorge Enrique Robledo sean posibilidades importantes para trabajar por el partido”. Sánchez cree que los nombres visibles se quedarán y por lo tanto, para él es claro que el Polo no desaparecerá, aun con el bajo crecimiento que tendrá en los próximos años.

Clara López, actual presidenta del movimiento, defiende a su colectividad en medio de la tormenta y es reiterativa al manifestar que con esto lo que se busca es un “linchamiento público”, pretendiendo transformar las responsabilidades individuales en colectivas. A pesar de la defensa, para los expertos es claro que las consecuencias serán graves y que los seguidores de Polo les cobrarán en las urnas el vuelco ideológico que algunos de sus líderes se encargaron de mostrar.