Los ojos sobre el istmo

Perú enfila baterías y esta semana da comienzo a las conversaciones para la firma de un acuerdo comercial con el gobierno panameño.

La llegada a Bogotá de Francisco Álvarez de Soto, el viceministro de Negociaciones Comerciales Internacionales de Panamá, tiene un trasfondo que va más allá de desenredar las negociaciones del TLC entre Colombia y el istmo.

Porque en este momento los ojos de América Latina están enfocados en la economía panameña, la misma que tras sufrir la debacle de la crisis financiera internacional (decreció 9% entre 2007 y 2009, según el Fondo Monetario Internacional) se posiciona hoy en día como uno de los grandes motores de la ingeniería regional.

La llegada de la nueva década trajo consigo una gran ola de obras civiles en el istmo, entre las que se destacan la ampliación del canal (avaluada en US$5.200 millones) y la construcción del metro en la capital; además, el boom inmobiliario de los últimos cuatro años desencadenó la construcción de nuevos rascacielos.

“Panamá será uno de los países claves en materia de inversiones por cuenta de las grandes obras de infraestructura”, comenta Saúl Pineda, director del Centro de Pensamiento en Estrategias Competitivas de la Universidad del Rosario, quien señala que las empresas colombianas enfilan sus baterías para participar en ellos (de hecho, Cementos Argos ganó el año pasado la licitación para proveer el concreto de la ampliación del canal).

Una realidad que, según Frank de Lima, viceministro panameño de Economía, haría que la economía creciera 7% en 2011, a pesar de las preocupaciones que el alza en los precios del petróleo causa en el gobierno por sus consecuencias en los precios. “Probablemente la inflación llegue a 6% este año”, le dijo a la agencia EFE.

Realidad que Perú, otra de las economías más dinámicas del vecindario, sigue muy de cerca. Por eso sus funcionarios se encuentran en Ciudad de Panamá, donde esta semana inaugurarán la primer minirronda de conversaciones para un TLC.

“Colombia tiene que seguir adelante en sus negociaciones, porque el tratado comercial le daría mayor transparencia al comercio, encauzando así las quejas de los empresarios colombianos por la entrada de mercancías ilegales”, destaca Pineda.

 

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