Los planes que tenía Bin Laden

Osama bin Laden deseaba que Estados Unidos cambiara su política hacia el mundo árabe y para lograrlo consideraba que la única vía posible era la de los grandes ataques.

Los atentados pequeños no surtirían el efecto necesario. En cambio, si se repetía un golpe de la magnitud del 11-S en Nueva York, quizá se consiguiera el objetivo. Conclusión: entre más estadounidenses murieran, mejor.

Reflexiones similares, escritas a puño y letra por el abatido líder de Al Qaeda, fueron encontradas en su diario, decomisado en la casa de Abbottabad, Pakistán, donde fue abatido, y donde también se incautaron cinco computadores y cerca de 100 dispositivos de almacenamiento de datos.

La información esta vez salió a la luz publica gracias a versiones anónimas que funcionarios de inteligencia han entregado a la prensa estadounidense y que con base en la evidencia encontrada, confirman la relevancia que tenía Bin Laden dentro de la red a pesar de vivir escondido durante los últimos 10 años.

Así que en sus escritos el líder instaba a sus subalternos a explorar nuevas posibilidades de grandes atentados, no sólo con aviones, también con trenes y en otras ciudades de Estados Unidos como Los Ángeles. El diario, del mismo modo, sugería que estos golpes serían más contundentes si se escogía una fecha significativa para ejecutarlos: el 4 de julio (día de la Independencia), por ejemplo, o el décimo aniversario de los atentados del 11 de septiembre.

Dentro de las ideas contempladas por Osama bin Laden para expandir la acción de Al Qaeda también estaba la posibilidad de reclutar latinos y afroamericanos. Era una invitación a los miembros de la red que tuvieran la posibilidad de sumar nuevos adeptos, no necesariamente musulmanas, aprovechando su calidad de oprimidos en Estados Unidos. Su resentimiento sería la mejor arma para la destrucción.