Los problemas de la terna

El Polo Democrático apelará el concepto de la Presidencia de la República, que descalificó a uno de los integrantes de la terna de candidatos presentada por el partido para reemplazar al suspendido alcalde Samuel Moreno.

Lo advirtieron los juristas más respetados del país, varios exalcaldes de Bogotá, los opositores al hoy suspendido alcalde Samuel Moreno y hasta miembros del Polo Democrático que simpatizan con su obra de gobierno: la terna de candidatos que aspiran a terminar el período del ahora exmandatario no es viable.

El presidente Juan Manuel Santos se lo hizo saber ayer a la presidenta del Polo, Clara López, al enviarle un análisis jurídico preliminar que señala que Mariella Barragán, actual secretaria de Desarrollo Económico de la capital, no puede ser elegida alcaldesa por ser titular de un cargo público en el Distrito. Respecto a los otros dos postulados, el informe precisa que en el caso del exmagistrado Jaime Moreno no se concluye inhabilidad alguna “que podría predicarse por motivo de tener una edad superior a los 65 años”, ya que “el desarrollo jurisprudencial que ha tenido el tema en comento no resultaría procedente para el caso en cuestión”.

Sobre el sindicalista Tarcisio Mora, el concepto no halló inhabilidad alguna. Finalmente, advirtió que sobre los tres ternados solicitará información tanto al Polo Democrático Alternativo como a la Alcaldía Mayor de Bogotá, en lo relativo a la posible gestión de negocios a título personal o de terceros, frente a la Alcaldía. Obtenida la referida información, la Secretaría emitirá un concepto definitivo.

En ese contexto, es claro que de mantenerse la tesis sobre la inhabilidad de Barragán no se cumpliría el requisito de que haya tres candidatos para escoger de allí al nuevo mandatario.

El Polo, por supuesto, no comparte dicha interpretación. Como lo explicó ayer a este diario el exconcejal Carlos Romero, esposo de la presidenta del partido e integrante de sus directivas, quienes incluyeron a Barragán en la terna, lo hicieron porque creen que de ser cierto el argumento de su inhabilidad, aplicaría también para la actual alcaldesa encargada, María Fernanda Campo, quien al momento de ser designada en el cargo por el presidente Santos se desempeñaba como ministra de Educación. La ley debe regir para todos por igual, explicó el influyente dirigente de izquierda.

En este punto, el concepto asegura  que las inhabilidades contempladas en la ley se predican de quien haya sido elegido o designado alcalde municipal, no así de quien simplemente haya sido encargado.

Aunque la secretaria jurídica de Presidencia, Cristina Pardo, fue enfática al aclararle ayer a López que el concepto sobre el caso de Barragán es preliminar, no parece probable que Santos cambie de opinión.

Lo que sigue es esperar para ver si en definitiva Santos se convence con los descargos de la presidenta del Polo. Guardadas las proporciones, similar situación se presentó cuando la Corte Suprema de Justicia se aprestaba a elegir fiscal general de la Nación de terna enviada por el hoy expresidente Álvaro Uribe.

Fueron varios meses de tira y afloje entre un tribunal que solicitaba cambiar la baraja de candidatos y un mandatario que se resistía a hacerlo, y, por el contrario, le demandaba que cumpliese con su obligación de elegir.

El caso de Bogotá se asemeja al anterior por el posible choque de trenes que pueda desencadenar. Pero no es igual, porque los protagonistas son otros (el presidente y un partido político) y por la naturaleza del cargo a suplir. De hecho, este último punto es uno de los que más pesa en el debate, por cuanto exconstitucionalistas como Jaime Castro consideran que el tema podría resolverse acudiendo al Estatuto de Bogotá, norma según la cual el presidente debe nombrar como reemplazo del alcalde a una persona del mismo partido sin que ello signifique —reitera Castro— que su decisión esté limitada a los nombres de una terna postulada por aquél.

¿Qué pasa si Santos se mantienen en la inhabilidad de Barragán? Todo apunta a que el Polo tendría que escoger a un candidato para que la terna quede nuevamente completa.

¿Y qué pasa si el Polo insiste en postularla a ella, tal y como lo argumentarán hoy ante Santos? Que la interinidad en Bogotá se prolongaría, desgastando de paso al mismo Polo en los albores de una difícil campaña electoral y, ante la agudización de esa crisis, podría terminar legitimando las voces que piden que Santos escoja sin consultarle al Polo.

Haga lo que haga será muy difícil que el Polo salga del agujero negro en que se encuentra y los sondeos sobre preferencias electorales señalan que será castigado por el electorado en la capital. Por eso, más allá de una mera discusión jurídica sobre la viabilidad o no de la terna, el partido de izquierda se juega su futuro como alternativa democrática para la masa de colombianos que se sienten poco representados por los partidos tradicionales. Curiosamente, los mismos que hoy atacan con vehemencia al Polo por las prácticas clientelistas registradas durante la administración Moreno.

 

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