Los secretos de Hassam

Es una de las nuevas caras de Sábados Felices, pero también tiene show propio. Estudió lingüística, aunque su oficio es la risa.

Mientras Rogelio Pataquiva era criado en las difíciles calles de El Cartucho, con la batuta del Bienestar Familiar, jardín seccional Pandillitas, no muy lejos de allí, en el barrio 20 de Julio, populoso sector de la ciudad, muy a pesar de su padre, en 1977 nació un niño a quien llamaron Hassam en honor a un personaje de la popular radionovela Kalimán. Creció en una familia humilde y su niñez transcurrió en los amplios espacios de la casa de su abuela jugando con pollos, ovejas y vacas.

Rogelio terminó sus estudios en el Cartucho High School, Hassam inició una licenciatura en lenguas modernas en la Universidad Distrital, donde sus compañeros de clase terminaron siendo su blanco de burlas. Alternó su carrera con talleres de actuación, trabajó vendiendo zapatos en el centro y también fue mensajero.

Durante un montaje de El poder del juego, Hassam concibió a Rogelio. Le dio vida y le proporcionó personalidad y recuerdos al personaje. Lo comparten todo. Antes de que golpeara a la puerta de Hassam y al plástico del cambuche de Rogelio, ambos habían librado vidas adversas, en sectores deprimidos, como lo hace un gran número de familias que constituyen la “normalidad” bogotana y colombiana.

Cada detalle del personaje pretende ilustrar sus vivencias. En el escenario se viste con pantalón rosado porque la sociedad es machista, y quiere llevarle la contraria a quienes dicen: “Los niños de azul y las niñas de rosado”. Rogelio viste de corbata porque es un indigente elegante, y en este país de doble moral si alguien no utiliza corbata, no existe. La peluca, su gorro y su camisa de manga sisa es un tributo a Brian Johnson, vocalista de AC/DC, su banda favorita; prefiere oír que son satánicos, y no dar oídos a Giovanny Ayala o Marbelle. Usa zapatos blancos porque tuvo un profesor afrodescendiente que le enseñó a no ser racista y el diente negro es para evitar ser rayado en las revistas de famosos.

Invicto en ‘Sábados Felices’

Juan Ricardo Lozano, Alerta, fue el conductor de la zorra que lo llevó al éxito. En 2003 le aconsejó presentarse como cuentachistes en Sábados Felices. Tras sus primeras participaciones quedó de finalista, conquistó 11 programas seguidos y en 2008 fue declarado fuera de concurso. Es el único participante que ha logrado tal hazaña en la historia del programa.

A partir de ese momento Hassam brilló en el firmamento como la estrella de Lucero Alto. Su fama y talento le permitieron participar en el Festival Internacional del Humor y trabajar como libretista y coordinador de proyectos de programas televisivos y radiales, entre ellos Humor Channel, y ha viajado a todos los departamentos del país, aunque no los ha podido conocer de cerca.

Hassam no tiene una rutina para la creación de libretos, pero escribe disciplinadamente dos horas diarias. Todo lo que pone en escena está preparado. Dice que prefiere leer, porque esta actividad le brinda bases literarias para narrar. “A Rogelio no le gusta leer. Él vive de la televisión, le gusta lo inmediato, es un ciudadano común y los ciudadanos promedio ni leen ni opinan. Es decir, opinan pero sin criterios, van desmadrando a la gente, dicen: ‘Es que el presidente es una…’, pero no se dan cuenta de que administrar un país es complicado. Si a uno a veces le queda grande administrar la casa, imagínese administrar un país”.

Cartilla básica de estilo

Cuando no está en extenuantes giras y temporadas de grabación, se dedica de lleno a su familia. Actualmente coordina a los cuentachistes de Sábados Felices y presenta su monólogo, o mejor, ‘estandap comedi’, Whatever father, Pa’las que sea papá, en el que Rogelio comparte sus ricos conocimientos sociológicos, semiológicos y neurolingüísticos con los pasajeros de una buseta, su público, a cambio de una módica colaboración con su más firme causa, la ciencia. Al comprar un delicioso Supercoco, que para mayor economía puede ser adquirido en grandes cantidades, el público tiene garantizado, durante las siguientes dos horas de recorrido, múltiples carcajadas.

Rogelio plantea que “todos llevamos un ñero por dentro”. Utiliza como sujeto de estudio al bogotano que monta en buseta y Transmilenio, pide rebaja en San Victorino, les hace el quite a los ladrones y aguanta el abuso de la  institucionalidad colombiana. El reciclador critica la conducta de quienes sueñan con Disney World y desprecian a Mundo Aventura, devela la baja autoestima del colombiano y analiza la incidencia de los medios de comunicación en la niñez, “porque la adultez ya se quedó así”.

Hassam es consciente de que hacer humor en Colombia es una responsabilidad muy grande. “Podría pararme a contar chistes nada más, pero siempre tengo el deseo de ir más allá del simple entretenimiento, quiero  dejar un  mensaje”.

“Me escondo detrás de Rogelio”: Gerly Hassam

Gerly Hassam Gómez relata en la biografía de su personaje, Rogelio Pataquiva, que el reciclador tomó cursos de comunicación en una escuela de radiotaxis, que su primera aparición en televisión fue en Los Niños Buscan su Hogar, del Bienestar Familiar, y luego en un capítulo de El Minuto de Dios, cuando el padre García-Herreros entregó a su familia una casita de interés social.

Y en su historia personal, Gerly Hassam recuerda la preocupación diaria por elegir entre pagar las fotocopias o el transporte, el hambre, las riñas, el trabajo de construcción, los atracos de los que fue víctima.

“En el escenario somos la misma persona, porque él es un concepto de algo personal, es un álter ego por medio del que digo lo que pienso y así evito demandas. Pataquiva es mi parapeto, me permite crear una barrera y ser irreverente. Me escondo detrás de Rogelio para, en el momento que reclamen, decir: ‘Díganle al personaje’. Es una crítica y una esencia”.

* Revista Directo Bogotá http://issuu.com/directobogota/docs
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