Los tres mosqueteros

A miles de kilómetros de su tierra natal, el domingo tres colombianos hicieron historia en el fútbol de Portugal, al coronarse campeones de la liga, luego de que Porto venciera en calidad de visitante a su eterno rival, el Benfica, por 2-1, para celebrar de forma anticipada el título de la presente temporada.

Radamel Falcao García, Freddy Guarín y James Rodríguez se estrecharon en un solo abrazo para darle así el punto final a un campeonato en el que los tres, en diferentes momentos, fueron protagonistas de primera fila.

A falta de cinco fechas y en el estadio lisboeta de la Luz, el Porto cerró con broche de oro una temporada casi que perfecta. Guarín abrió ayer el marcador a los nueve minutos de juego y, aunque ocho minutos después el argentino Javier Saviola empató para el Benfica, el partido lo sentenció el brasileño Hulk con un penalti en el minuto 26.

Con 71 puntos a su favor, contra 55 del Benfica, su más inmediato seguidor, Porto se volvió inalcanzable en lo que resta de liga y arrebató el título de campeón al equipo de la Luz, que había roto en la temporada pasada una racha de tres títulos seguidos del conjunto del norte.

Los hombres de André Villas-Boas, invictos en 25 partidos ligueros, levantaron su vigésimo quinto título para acercarse a los 32 entorchados de sus rivales lisboetas, líderes del ranking histórico nacional.

El fútbol rápido y de alta presión impuesto por Villas-Boas no encontró rival en Portugal y dejó una grata impresión en Europa, donde el equipo norteño está en cuartos de final de la Liga de Europa y es uno de los claros favoritos para ganar este trofeo.

La consistencia del medio portugués Joao Moutinho; la demoledora potencia del brasileño Hulk, máximo anotador de la Liga con 21 goles, y el olfato goleador de Falcao García revelaron tres de las principales armas del conjunto blanquiazul, en el que Guarín también se ganó a pulso una plaza en el centro del campo a base de goles y despliegue físico.

Los nuevos campeones tuvieron que celebrar a oscuras, pues una vez se terminó el partido sus rivales de patio apagaron las luces del estadio. Los tres colombianos montaron su fiesta aparte con el tricolor nacional y el tradicional sombrero vueltiao.

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