Lucha terrorista, ¿sin límites?

Expertos de Naciones Unidas le pidieron a EE.UU. revelar los detalles de la muerte del terrorista para evaluar “según la
legislación internacional” si se respetaron las reglas de derechos humanos.

Cuantos más detalles se conocen de la operación que terminó con la muerte de Osama bin Laden, surgen nuevos interrogantes sobre la lucha contra el terrorismo, sus límites y legalidad. ¿Era necesario matar al terrorista? ¿Queda legitimada la tortura como herramienta para conseguir información? ¿Fue una operación legal? La mayoría de analistas y expertos legales, consultados por varios medios de comunicación en el mundo, coinciden en que a la luz del derecho internacional, la lucha contra el terrorismo tiene límites que EE.UU. ignoró.

Una de las principales decisiones que se cuestiona es si hubiera sido posible arrestar y juzgar a Bin Laden. “Bajo el derecho internacional, como lo reconoció el Consejo de Seguridad después del 11-S, los Estados están obligados a llevar a los tribunales a los responsables de terrorismo”, explicó Ali Dayan Hasan, de Human Right Watch. El profesor en derecho argentino Alfonso Grynblat explica que si se aplica el derecho internacional “es necesario buscar primero la rendición de la persona”, pero aclara: “En el derecho internacional y el de guerra está contemplado el uso de la fuerza letal, pero no sin límites”.

Según el relator de Naciones Unidas sobre ejecuciones arbitrarias y sumarias, Christof Heyns, y el relator sobre derechos humanos y libertades fundamentales en la lucha antiterrorista, Martin Scheinin, es importante que Estados Unidos divulgue todos los detalles de la muerte del terrorista para evaluarlos según criterios de la legislación internacional. “Los actos de terrorismo son la antítesis de los derechos humanos, en particular el derecho a la vida. En algunos casos excepcionales, de acuerdo con criterios de derecho internacional, el uso de la fuerza letal puede ser autorizado en último recurso para proteger la vida, incluso en operaciones contra terroristas”, dicen los expertos. Y agregan, “la norma debería ser que los terroristas sean tratados como criminales mediante un proceso legal”.

Lo que temen algunos expertos, es que las acciones llevadas a cabo por Estados Unidos, como la tortura para obtener información, se conviertan en la norma en el marco de la lucha contra el terrorismo. El fiscal de Estados Unidos, Eric Holder, aseguró que la operación de las fuerzas especiales de su país en Pakistán fue “completamente legal, y obedecía a un acto de legítima defensa nacional”. Por su parte, Barack Obama explicó que fue “un acto de justicia”, y  Leon Panetta, director de la CIA, justificó incluso las técnicas de tortura empleadas para obtener la información. “No sabemos si podríamos haber obtenido la misma información a través de otros métodos”.

“El expresidente Bush avaló la tortura y aunque el presidente Obama se manifestó contrario a esta práctica, lo cierto es que la siguieron usando en Guantánamo”, explicó Grinblat. Aunque las Convenciones de Ginebra sobre el tratamiento de los prisioneros de guerra prohiben “abusos de la dignidad personal”, el analista recuerda que la administración estadounidense “nunca trazó una línea clara sobre cuáles son los métodos interrogatorios que violan esa norma”.

Susan Lee, directora de Amnistía Internacional Américas explicó que hasta ahora es imposible determinar si la acción de EE.UU. vulnera el derecho internacional. “Desde el punto de vista de las leyes de EE.UU. sería legal de acuerdo con la Ley de Autorización para utilizar la fuerza militar, aprobada por el Congreso tras el 11-S que otorgó al mandatario la capacidad de usar toda la fuerza necesaria contra las naciones, organizaciones o individuos que planificaron, autorizaron, cometieron o ayudaron en el atentado”.

El debate se extiende a las reacciones que muchos líderes tuvieron frente a la muerte de Bin Laden. En Alemania por ejemplo, la canciller Angela Merkel fue criticada, incluso en su partido Unión Cristiana Demócrata (CDU), por haber declarado: “Me regocijo de que hayan podido matar a Bin Laden”. El presidente francés, Nicolás Sarkozy y otros líderes europeos también han sido blanco de duras críticas. Según el juez español Baltasar Garzón, hasta “la guerra contra el terror tiene límites”.

Al Qaeda anuncia venganza

Mediante un comunicado difundido por internet y atribuido al comando general de Al Qaeda, la red reconoció la muerte de su líder y fundador, Osama bin Laden, y prometió venganza y una mayor intensidad en su lucha contra Estados Unidos y sus aliados: “Afirmamos que la sangre del jeque Osama bin Laden es más preciosa y más valiosa para nosotros y para cualquier musulmán, por eso no vamos a permitir que sea derramada en vano (…) una maldición va a perseguir a los estadounidenses y a sus seguidores dentro y fuera de sus países (…) muy pronto, con la cooperación de Dios, sus alegrías se van a convertir en tristezas y su sangre se va a mezclar con sus lágrimas (...) ni EE.UU. ni sus residentes van a gozar de la seguridad hasta que gocen de ella nuestros familiares en Palestina, y los soldados del islam van a continuar unidos y planeando (ataques) sin descanso”.