Luis Fernando Muriel, la irreverencia del ataque

El atlanticense, que será titular este sábado ante Francia en el Mundial Sub-20, confía en que la ausencia anotadora se ha ido de la selección.

"Soy el hombre de los goles", dice.

La cara de Luis Fernando Muriel Caraballo, el 9 de la selección Sub-20 de Colombia, no ha cambiado mucho. Su rostro sigue siendo el mismo de aquel niño que se las ingeniaba para ir a entrenar en la escuela de fútbol de su barrio en Santo Tomás, municipio del Atlántico. Vendía boletas de lotería, cuyo premio era de $80.000, cada billete a $200 y se ganaba máximo $2.500 diarios, suficientes para ir a entrenar y volver a su casa, a la que regresaba cantando los vallenatos de Diomedes Díaz.

Aprendió a jugar en esas polvorientas y desérticas canchas tratando de emular a Iván René Valenciano, aunque después Ronaldo se convirtió en su ídolo. En esos terrenos fue empezando a dar cátedra de lo fácil que le resultaba meter goles. Ingresó a las divisiones menores del Júnior, equipo del que es hincha, al que nunca le gustaría enfrentar y menos anotarle.

Aunque tal vez en 2005 sufrió un desamor con ese club. Salió del conjunto juvenil que dirigía Campero Cervantes, con tendinitis en el glúteo, sin nivel y con mucha bronca con la vida, con el fútbol: le dijo a su padre, Luis Fernando, al mismo al que siempre quiso regalarle un taxi, que no quería volver a jugar nunca más.

El destino, que quiso rodearlo de pobreza desde pequeño, le dio una nueva oportunidad. Álvaro Núñez lo llevó a la escuela barranquillera, que vio en ese niño un talentoso irrefutable. Los técnicos Agustín Garizalo y Jorge Cruz también se fijaron en él años después y se empeñaron en que Muriel fuera parte de las divisiones menores del Deportivo Cali. Emigró en 2008 a un calor diferente al de La Arenosa, extrañaba a su familia, a su padre, a su madre, Elizabeth Frutos, y a sus hermanos, Luis Alberto y Jesús Alberto.

Claro que su éxito poco a poco fue borrando la nostalgia. Cheché Hernández lo llamó a realizar la pretemporada con el equipo absoluto, alternándose con el cuadro profesional en la Copa Colombia y actuando en el torneo Sub-18, el mismo del que finalizó campeón siendo pilar. Un día cualquiera, el técnico Jorge Luis Bernal lo hizo debutar en primera división, en el primer partido del segundo semestre de 2009 contra Envigado, cuando jugó 28 minutos.

Pero fue con Jorge Cruz, sucesor de Bernal, con quien brilló el costeño nacido el 16 de abril del 91, tras marcar nueve goles en el Apertura de 2010 y así recibir lluvia de ofertas del exterior. Su vida le cambió, al partir al Granada de la segunda división de España, el niño que alguna vez andaba en buses destartalados para ir a entrenar ya montaba un Porsche Cayenne. Tal vez la fama le llegó rápido. ¿Quién sabe?

Cambió porque además no la pasó bien, tuvo problemas de indisciplina, no marcó muchos goles y protagonizó peleas con el estratega Fabri González. “Tuve problemas con el entrenador; fue por mi culpa que salí de la titular”, confesó en ese entonces el goleador, quien meses después notificó en su cuenta de Facebook a sus compañeros del club que regresaba a un equipo de Colombia, noticia de la que nunca fue notificada la institución española. Y hace unas semanas, el club anunció que devolvía a Muriel al Udinese, el dueño de sus derechos deportivos.

Volver a la realidad

Atrás quedaron todos esos líos. Estuvo en su casa descansando antes de salir campeón con Colombia en el Torneo Esperanzas de Toulon. En su barrio ya es tratado como una celebridad, los vecinos pasan por su casa y dicen “allí vive Muriel”. Catarsis fue la que vivió después de su mala experiencia en España y reflexión para lo que se viene la próxima temporada en Italia. Pero sobre todo para lo que tendrá que afrontar en el Mundial Sub-20, que comienza este viernes.

“Mi paso por Europa fue una experiencia para aprender. Ahora mi objetivo es salir campeón del Mundial”, afirma Muriel. Este sábado tendrá el primer reto contra los franceses, a quienes derrotaron en Toulon en la gran final, certamen en el que anotó un gol y en el que demostró por qué es titular indiscutible del técnico Eduardo Lara.

“Yo soy el hombre de los goles”, afirma con el ceño fruncido. “Hemos venido trabajando mucho eso en los entrenamientos y en ellos he estado muy finito. Espero que siga así en la competencia”, añade el jugador, quien hace unos meses estaba sin nivel futbolístico, sin continuidad y ya el sábado debutará como titular en su primer mundial juvenil.

Ese tema físico no le preocupa, pues “estoy bien tras la pretemporada en Tunja. Lo único que me preocupa es el título mundial. Yo veo a la selección campeona, porque hay talento en ella”, se ilusiona el delantero.