Manifiesto de 1.500 páginas esclarece el odio del presunto asesino de Oslo

En éste, el principal señalado pro la masacre en Oslo señala que adelantará "una guerra preventiva contra los regímenes culturalmente marxistas/multiculturales de Europa".

Un tortuoso manifiesto de 1.500 páginas redactado durante años y difundido justo antes de los ataques de Oslo esclarece el odio del sospechoso, Anders Behring Breivik, "cazador de marxistas" que se lanzó en 2002 en una cruzada contra el islam, el socialismo y la prensa.

En este larguísimo texto que entremezcla un cuaderno de bitácora, un manual de aprendiz de terrorista, referencias históricas para los extremistas cristianos y propaganda política, el noruego de 32 años se presenta como "comendador de los caballeros justicieros" y muestra que mide el alcance de sus mortíferos proyectos.

"Me etiquetarán como el monstruo (nazi) más grande desde la Segunda Guerra Mundial", escribe en el documento redactado en inglés, que lleva el título "Una declaración europea de independencia - 2083" y que fue firmado con el seudónimo "Andrew Berwick".

El texto, cuya copia obtuvo la agencia AFP, parece que fue terminado apenas unas horas antes del comienzo del doble ataque de Oslo.

Termina con estas palabras: "pienso que esta será mi última entrada. Son las 12H51 del viernes 22 de julio". Siguen unas fotos del sospechoso en las que posa, por ejemplo, con un fusil de asalto con un distintivo en el que se lee "cazador de marxistas

"Fundamentalista cristiano", según los investigadores, Anders Behring Breivik reconoció, según su abogado y la policía, su responsabilidad en la matanza que dejó al menos 93 muertos en Oslo y en la isla Utoya. Afirmó que actuó solo.

En su manifiesto, el noruego de 32 años cita el inicio de su odisea en 2002 en Londres con la creación, junto otras ocho personas (anónimas), la "Orden Militar y Tribunal Penal Europeo - los Caballeros Templarios", en alusión a la conocida orden religiosa que combatió en las Cruzadas.

Su objetivo: "una guerra preventiva contra los regímenes culturalmente marxistas/multiculturales de Europa" para "rechazar, vencer o debilitar la invasión/colonización islámica en curso, para tener una ventaja estratégica en una guerra inevitable antes que la amenaza se materialice", explica el texto de Behring Breivik.

"El tiempo del diálogo ya pasó. Dimos una oportunidad a la paz. La hora de la resistencia armada sonó", sigue.

Con una cruz de los Templarios en su primera página, el texto está repleto de referencias a los jefes de guerra cristianos en los conflictos contra los musulmanes.

Pero la preparación concreta de su mortífero proyecto comienza realmente en el otoño 2009, según el manifiesto.

"Estoy en un cambio de fase de mi proyecto", escribió en ese periodo explicando que fundó una empresa minera y una pequeña granja para utilizarlas como "cobertura" para sus compras de productos explosivos.

"Ahora tengo que comprar legalmente un fusil semiautomático y una (pistola) Glock", redactó en septiembre de 2010, dos armas para las que obtuvo una licencia, según la prensa noruega.

Desde mayo de 2011, su cuaderno de bitácora ahonda en detalles, con un diario de sus preparativos, sus compras (entre otras de explosivos) y sus desplazamientos.

Arriba de una lista de productos que necesita para fabricar una bomba se puede leer una ironía del sospechoso: "todo esto debe ser fácil de comprar, a menos que uno se llame Abdulá Rachid Mohamed...".

El sospechoso establece una lista de países como objetivo en Europa, esencialmente vinculada a la importancia de las comunidades musulmanas, Francia figura en el primer lugar.

"Un objetivo prioritario es la reunión anual de un partido socialista/socialdemócrata", escribió el noruego que menciona también "los encuentros de periodistas" o "los festivales culturales", pero también las centrales nucleares o los edificios oficiales.

Fue finalmente el barrio en donde está la sede del gobierno de centroizquierda noruego en Oslo y un campamento de verano de la juventud laborista al oeste de la capital el blanco elegido para los ataques.

Unico límite: el balance de la "lucha contra las élites multiculturales en Europa" no debería ser superior a "45.000 muertos y un millón de heridos" en virtud del "principio de proporcionalidad".

El autor reivindica también la autoría de un video de 12 minutos, resumen visual del manifiesto, publicado en YouTube el día de los atentados y retirado el sábado.
 

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