Mario A. Kempes: "Es imposible que Argentina juegue como el Barcelona"

El exnúmero 10 de la albiceleste hace su análisis de la Copa América. "Colombia siempre jugó bien, pero nunca tuvo resultados", dice.

Antes de Maradona, el 10 de la selección albiceleste, ese número mágico, fue Mario Alberto Kempes, “el impulsor del fútbol argentino”, según lo definió ‘El Diego’ en su autobiografía. A los 56 años, ‘El Matador’ –20 goles en 43 partidos con Argentina– ejerce de puente entre Europa y América en sus comentarios para la cadena deportiva estadounidense Espn.

Batista, técnico de Argentina en esta Copa América, parece obsesionado con parecerse al Barça y a la selección española, ¿es posible?

La del Mundial fue la mejor camada de jugadores en mucho tiempo, pero para armar un equipo hay que trabajarlo y Batista apenas organiza la picadita antes de la comida. Hace falta tranquilidad, orden. Jugar como el Barça o España es imposible, pero sí pueden acercarse porque los argentinos no son negados con la pelota. Aquellos son chicos haciendo lo mismo durante 15 años, de un día para otro no juegan de memoria. Messi llegó a La Masía a los 13 años y ya tiene 23; lleva allí 10 años y eso le ha marcado. En la selección, cada uno juega de una manera. Argentina siempre jugó con la pelota por el suelo: volver a las raíces es bueno. Pero los jugadores no solamente deben moverse con la pelota, sino que es tan importante o más moverse sin ella. La recuperación del balón debe ser inmediata.

Ahí tiene a Mascherano, perfectamente sincronizado al juego azulgrana.

Mascherano no solamente colaboró en su posición de mediocentro combinándose con Busquets, sino de central o de lateral izquierdo.

¿Qué importancia va a tener Ever Banega?

Ever ha vuelto a ser el mediocentro que fue en Boca. Batista le tiene confianza. Es bueno tener a alguien que le entregue la redondita a los delanteros, que no tengan que bajar 20 metros. La movilidad de los jugadores debe ser de 120 minutos para encontrar el ritmo que necesita Messi.

¿Y Pastore?

Pastore triunfó primero en Huracán, Cappa lo sacó de Tercera; dio un salto decisivo en el Palermo y a Messi le gusta jugar con él.

¿A quién pondría junto a Messi?

Si bien es cierto que Messi es la figura, lo debe demostrar también en la selección. Esta camiseta tiene su historia y lleva sus estrellitas ahí arriba. ¿Cómo? A mí no me paga la AFA. Pero si Messi juega de nueve retrasado, necesitaría dos delanteros con picardía y velocidad: Kun y Tévez. Y si Messi se va a la derecha, podrían entrar Milito e Higuaín. Hay muchas alternativas.

¿Qué le parece el Brasil de Menezes?

No me ha terminado de gustar, pero está queriendo que los jugadores no sean caprichosos, como el caso de Marcelo, que no tengan excusas para evitar ir a la selección. Neymar es diferente: chiquito, flaquito, parece que lo van a romper, pero no; es un espectáculo. Es un fenómeno, pero quiero verlo en una competición oficial con la selección, cuando las papas aprietan un poquito.

¿Qué destacaría de las otras selecciones?

Paraguay está trabajando muy bien con Martino, que lleva ya cuatro años. Uruguay nunca da su brazo a torcer. A ver cómo se desenvuelve Forlán, al que le faltará ritmo. Uruguay siempre fue muy fuerte de media cancha hacia atrás y floja hacia delante; ahora, en cambio, tiene experiencia atrás y gol adelante. Chile será totalmente diferente con Borghi. En Boca, Independiente o Argentino Juniors, los equipos de Borghi hicieron un fútbol muy vistoso, de mantener la pelota en su poder. Le da más libertad al jugador que Bielsa, en quien siempre manda el manual. Colombia siempre jugó muy bien, pero nunca tuvo resultados. A Falcao lo querían matar cada vez que jugaba con la selección, porque es mucho mejor en el Porto. Ojalá dé el batacazo. Perú tiene que explotar de una vez por todas, y Venezuela ya no es un trámite, ahora se la respeta. Caicedo puede ser la sorpresa con Ecuador.

¿Qué supone que el estadio del Córdoba lleve su nombre?

Es un reconocimiento, un honor, que un estadio de la historia del cordobés lleve mi nombre. A pesar de que no tengo ningún vínculo directo con la ciudad de Córdoba, sino con la provincia: mi familia sigue viviendo en Belville, a unos 200 kilómetros.