Martelly promete ser un presidente "para todos" y "rehacer" Haití

"Vamos a cambiar Haití. Vamos a rehacer este país", declaró con firmeza el nuevo presidente, interrumpido en varios momentos de su discurso por las ovaciones.

El nuevo presidente haitiano, Michel Martelly, prometió hoy a sus compatriotas que gobernará "para todos", dará "respuestas concretas" a sus problemas como "primer servidor de la nación" y rehará Haití.

Ante autoridades de Haití y representantes de delegaciones internacionales, Martelly, de 50 años, pronunció en los jardines del Palacio Nacional, semiderruido por el terremoto del 12 de enero de 2010, su primer discurso tras jurar el cargo en una ceremonia ante el Parlamento y asistir a un tedéum.

"Vamos a cambiar Haití. Vamos a rehacer este país", declaró con firmeza el nuevo presidente, interrumpido en varios momentos de su discurso por las ovaciones de las miles de personas congregadas en las inmediaciones para presenciar la ceremonia.

También aseguró que es "consciente de la inmensa responsabilidad" que tiene para representar a todos los haitianos.

El nuevo gobernante, que antes de dedicarse a la política logró popularidad y éxito como cantante, dijo que asume "con calma y serenidad" el cargo que le traspasó René Preval, quien, como otros presidentes anteriores, "escribió una página de la historia", según sus palabras.

"Pueden confiar en mi", enfatizó el nuevo mandatario, quien aseguró también que "en la unión" se verá "cómo los haitianos pueden trabajar para lograr el desarrollo del país", y les invitó a llevar a cabo este esfuerzo.

"Haitianos, supérense", exhortó a su pueblo.

Uno de los puntos en los que hizo mayor hincapié fue el de la seguridad, que considera fundamental para el bienestar del país. "Para tener empleo hay que tener seguridad", aseveró.

Por eso pidió el fin de los secuestros y lanzó una advertencia a los delincuentes, a quienes se dirigió directamente para decirles que "la justicia les va a castigar".

"Basta de violencia, basta de injusticia", expresó el mandatario, quien renovó su "confianza" en las autoridades policiales y judiciales y prometió el restablecimiento del estado de derecho.

En el ámbito de la cultura abogó por el desarrollo de las capacidades del país, como la artesanía, el arte y también en la música, el arte en el que se hizo conocido como "Sweet Micky" (Dulce Micky).

Al mismo tiempo se comprometió a aprovechar potencialidades naturales, como las playas y paisajes. "Haití es un país rico", subrayó.

También se comprometió a estar al lado de la juventud y a reforzar la educación y reafirmó su promesa de "enviar a todos los niños a la escuela rápidamente", así como de luchar para que la educación sea obligatoria, algo que figura en la constitución haitiana, pero no se cumple en la práctica.

"Así es como Haití puede salir de la miseria", apostilló.

El nuevo gobernante reiteró a la nación que "realmente el país va a cambiar" y prometió a la comunidad internacional "un nuevo liderazgo", y una nueva nación haitiana "abierta a la paz".

"Haití primero, Haití siempre...", enfatizó Martelly para cerrar su discurso.

Entre los invitados estaban los presidentes Leonel Fernández, de República Dominicana, y Porfirio Lobo, de Honduras, así como el expresidente de Estados Unidos Bill Clinton.

A continuación efectuó un recorrido por el perímetro interior del jardín del palacio para acercarse al público, que le ovacionó y aplaudió desde el otro lado de la valla, antes de regresar junto a las autoridades e invitados para recibir nuevas felicitaciones por su investidura.

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