Matrimonio gay, sin futuro en el Congreso

Desde hace más de 10 años se ha tratado de tramitar un acto legislativo que ampare los derechos de la población LGBTI, pero los intentos han resultado infructuosos.

Prácticamente nulas son las posibilidades de que el Congreso, como le solicitó la Corte Constitucional, regule las condiciones bajo las cuales se debería llevar a cabo un matrimonio entre personas del mismo sexo, lo que de paso implica legislar sobre los derechos y deberes a los que accederían estas parejas.

Así ha venido ocurriendo en reiteradas ocasiones en el Legislativo, en donde, desde 1999, organizaciones civiles y hasta parlamentarios han tratado que este tema se debata, pero los intentos siempre han sido infructuosos y en su mayoría no han pasado de primer debate.

Sólo en junio de 2007, con un proyecto de autoría del exrepresentante a la Cámara del Polo Democrático Alternativo, Venus Albeiro Silva, la iniciativa logró su aprobación en los ocho debates que requiere una modificación constitucional. Sin embargo, en la conciliación de esta iniciativa, cuando todo el país daba por hecha su aprobación, la plenaria del Senado disolvió su quórum y se hundió la propuesta.

En esta ocasión, las posibilidades de que sea aprobada no son mejores, incluso, hay quienes sostienen que es aún más complejo que hace algunos años. Ya el presidente del Senado, Juan Manuel Corzo, manifestó desde ayer su oposición a la iniciativa: “la Constitución es muy clara al plantear que el matrimonio es entre un hombre y una mujer y no entre personas del mismo sexo. Y yo como presidente del Congreso no veo el ambiente para que pase una iniciativa en ese sentido”.

El presidente de la Cámara, Simón Gaviria, tampoco le vio mucho futuro a esta iniciativa, que aseguró será de mucha complejidad porque en el Congreso hay minorías religiosas y posiciones personales muy marcadas sobre el tema. Para Venus Albeiro Silva es claro que “mientras se sigan metiendo temas dogmáticos y de iglesia vamos a tener problemas. El Congreso tiene un importante mayoría conservadora que no va permitir su aprobación”.

Además de la bancada del Partido Conservador, que abiertamente ha manifestado su desacuerdo con la probabilidad de que se abra la puerta al matrimonio y la adopción a parejas del mismo sexo, hay un importante número de parlamentarios cristianos que no están de acuerdo con esta posibilidad.

Por otro lado, El Partido de la U, la bancada más numerosa en el Congreso, estableció una alianza con los parlamentarios cristianos de la Misión Carismática Internacional, encabezados políticamente por la exsenadora Claudia Rodríguez de Castellanos, para que pasaran de Cambio Radical a esta colectividad, con el acuerdo implícito de no respaldar propuestas de este tipo. El motivo: se calcula en más de 300 mil los votos que le aportó este grupo religioso a la U.

Aunque en el pasado el excandidato a la presidencia, Gustavo Petro, aseguró que por lo menos el 10% de los congresistas eran homosexuales que no salían del clóset, con la decisión de la Corte, que le dio plazo al Congreso de dos años para reglamentar las uniones entre parejas del mismo sexo, es posible que finalmente sean los notarios los que definan el futuro de estas uniones.

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