Matrimonio real con impactos económicos

Los expertos esperan que en la ceremonia no se empleen los 84,7 millones de euros que a valor actual se gastaron en el matrimonio del príncipe Carlos.

La economía británica espera como agua de mayo la boda del príncipe Guillermo y Kate Middleton, confiando en que sirva de gran caja recaudadora y de estímulo para un país que sigue luchando para salir de la peor crisis del último medio siglo.

En una sociedad marcadamente mercantilista como la británica, los cálculos sobre los costos y los beneficios de la boda comenzaron al minuto siguiente de que Guillermo y Kate informaran en noviembre pasado que se casarían después de ocho años de noviazgo.

No se conocen las cifras exactas de lo que costará la ceremonia, que asumirán a medias los padres de los novios, ni del gasto que representará para el Estado garantizar la seguridad de la familia real y de los cientos de mandatarios extranjeros invitados.

Según el ministerio de Cultura, Medios de Comunicación y Deportes, la seguridad privada, la infraestructura periodística y los adornos callejeros dejarán una cuenta de 11,3 millones de euros. Además, se calcula que los preparativos de la ceremonia supondrán un costo de 2,26 millones de euros para la abadía de Westminster, que se financia con las entradas que pagan los visitantes.

Se espera que 600.000 personas, entre nacionales y extranjeros, viajen los días cercanos a la boda a la capital británica para asistir en directo al acontecimiento real más esperada de los últimos años.

Pero no sólo en materia turística hay aumentos. Hace meses que los comercios minoristas empezaron a vender platos, tazas y bolígrafos con los retratos de los prometidos, lo cual incidirá en una mejora de los indicadores de consumo. Los expertos cifran en más de 113 millones de euros los ingresos por el merchandising, mientras que el Centro de Investigación Minorista estimó en 267,2 millones de euros el gasto adicional en comida y bebida.

Estos son elementos que invitan al optimismo, aunque no todo el mundo hace una lectura de rentabilidad del 29 de abril. La Confederación Británica de Industrias advierte que días festivos extra, como el concedido para la boda real, le cuestan a la economía 6.900 millones de euros en términos de productividad.

Para conocer el resultado final habrá que esperar a que se hagan las cuentas y la única referencia fiable es histórica. La boda del príncipe Carlos y Diana Spencer le costó al Estado 30 millones de libras del año 1981, lo que traducido a cifras actuales equivaldría a cerca de 84,7 millones de euros. En aquella ocasión, la inversión mereció la pena porque supuso un impulso al sector minorista de 680 millones de libras, lo que en dinero de hoy se traduciría en 1.920 millones de euros.