Memoria del agua en Bogotá....

La ciudad se ha construido de espaldas al río Bogotá y hoy en día se sufren las consecuencias de la mala planeación y la avaricia de empresas y agricultores.

Varios han sido los intentos para recuperar integralmente la cuenca del río Bogotá y en cada uno de sus esfuerzos las acciones se postergan o sencillamente no cuentan con recursos disponibles. El río ha sido el pretexto fallido de integración de la región con la capital, la opción de la conectividad ecológica, social y económica y, dicho sea de paso, la opción más "barata" para el vertimiento de las aguas negras generadas en la ciudad. La ronda ha sido ocupada de manera informal, los valles de inundación no cuenta con estudios detallados y las autoridades del riesgo no actualizan las zonas de gran amenaza por inundación. Por un lado hay normas del suelo para el río hacia los cerros orientales y otras del río hacia Cundinamarca. En cualquiera de los casos se ha permitido sin control la disposición de escombros, la actividad agropecuaria: el uso y el abuso de la sabana.Ante la falta de memoria del agua en la sabana de Bogotá nos enfrentamos a una ciudad construida de espaldas al río en la los jarillones sólo contienen como bolsa de papel el agua y la descoordinación institucional no atiende las nuevas realidades del territorio. Para habitar Bogotá y su sabana se requiere entendernos en su dinámica, reconocernos como ciudad anfibia, en la que el agua debe ordenar el territorio y, en ese sentido, se toman acciones culturales, urbanísticas y sociales. La inversión debe ser para descontaminar, no para contaminar, la coordinación para aunar esfuerzos y la voluntad política para tomar las decisiones. No estamos aprendiendo. En este momento, con el invierno haciendo estragos estamos recordando la relación del río con nuevos elementos que alteran el funcionamiento lógico de una cuenca hidrográfica: hemos diseñado represas, disminuido el cauce o lecho, construido sobre las rondas y es hora de hacer memoria. Estos acontecimientos se presentarán de nuevo y de no recordar nuestra historia estaremos destinados a repetirla.