Menos Bicentenario y más Independencia

El proyecto para el Parque del Bicentenario restituirá la continuidad que se perdió, hacia 1950, con el tajo que generó la apertura de la avenida 26.

El nuevo parque debía cubrir únicamente el túnel, pero el proyecto vigente ocupa más del doble de superficie y deforesta una parte del actual Parque de la Independencia.

Por qué viene a “quejarse” a estas alturas, me recriminó un colega, si esto se sabía desde hace más de un año. No dije nada a su debido tiempo porque no me di cuenta. Sin embargo, se debió también a la confusión generada por la información del momento. Pues resulta que el 19 y el 20 de julio de 2010, precisamente cuando debía estar inaugurándose el Parque del Bicentenario, aparecieron dos artículos, uno en Semana y otro en El Espectador, cada uno ilustrado con una única imagen.

El piedefoto de la imagen del periódico hace creer que el dibujo que vemos corresponde al proyecto de Salmona. El piedefoto de la  revista hace creer que la conservación del Quiosco de la Luz está ligada al nuevo parque. Ni el plan en curso coincide con el de Salmona, ni el Quiosco necesita al nuevo parque. Por el contrario, este nuevo parque se lo apropia, junto con una enorme cantidad de área verde. Y lo peor, tala cuanto árbol se le atraviesa para satisfacer la idea de un parque duro y florido.

Otro reclamo me fustigó por “ensañarme” contra el arquitecto y contra el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC), que sólo están tratando de “darle un gran parque” a la ciudad. Le aclaro que tiene la percepción distorsionada, porque antes de ensañarme contra alguien lo que estoy tratando es evitar que estos, IDPC y arquitecto, se ensañen contra el Parque de la Independencia.

Y un tercero me descalificó: “¿No se da cuenta que la diatriba es mala crítica y que si habla mal de alguien lo que hace es hablar mal de usted?” Puede ser. Pero insisto que los responsables del proyecto están a punto de cometer una equivocación cultural y paisajística. El parque es un patrimonio ambiental e histórico de la ciudad y muchos estamos convencidos de que la propuesta en curso está esencialmente equivocada. Considerando que todavía no se ha construido, e incluso, dado que ni siquiera tiene licencia, estamos a tiempo para cambiarla.


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