Miles de personas se despiden de Joe Arroyo en la Catedral de Barranquilla

El ausente, el bailador, el centurión de la noche, será despedido este miércoles a las 4 de la tarde.

El Joe Arroyo, cartagenero de nacimiento y barranquillero de corazón, es homenajeado en todos los rincones de la ciudad. El ausente, el bailador, el centurión de la noche, el músico empírico que llevaba la música en la sangre y la piel, será despedido este 27 de julio a las 4 de la tarde.

Es inevitable que al caminar por las calles de Barranquilla el día en que tuvimos que despedir al ícono de la música caribe encontremos pequeños homenajes que la gente, con melancolía, pero también con alegría, manifiesta para el Joe Arroyo. La ciudad se unió al Joe y le juró fidelidad desde el mismo momento en que él mismo le cantó a todo pulmón, a modo de declaración, que en Barranquilla se quedaba. Hoy su música suena en las puertas de las casas y la gente se aglomera para cantar sus canciones.

“Queda, como ejemplo a seguir, su gran devoción por el Caribe y su búsqueda incesante, su inagotable capacidad creativa e incontenible deseo de aportar”, manifiesta Juventino Ojito, director musical de su banda durante nueve años, desde 1982, quien también grabó junto al Joe siete producciones (Echao Pa’lante, Fuego en mi mente, Toque de clase, Fuego, etc.) y estuvo presente en innumerables giras por todo el mundo, después de haberlo conocido en un concierto que dio el ídolo del ‘joeson’ junto a Fruko y sus Tesos, una Semana Santa de 1976 en Santo Tomás.

En las puertas del hospital, dos horas después de que sacaran el cuerpo sin vida del cantante, seguían algunos músicos y seguidores cantando y despertando en la gente melancolía, pero también orgullo. Todos cantaban el coro “se fue el Joe y no habrá otro igual”, que lanzó el pianista Hugo Molinares, quien perteneció a su orquesta La Verdad, creada en 1981 con los mejores músicos de la región en ese momento: el fallecido bajista Hernando Barrios, los trombonistas Moris Jiménez y Alberto Barros, el percusionista Charlie Pla y el corista Víctor Meléndez.

La gente recuerda con mucha emoción, al igual que el mismo Joe lo hizo, infinidad de tardes y noches en el Festival de Orquestas, que se celebra durante el Carnaval de Barranquilla, del cual el Joe se llevó muchísimos Congos de Oro. “Para mí, esos eran momentos muy importantes. Me preparaba, me cuidaba full para llegar el lunes de carnaval al Festival de Orquestas bien. Recuerdo que en una ocasión me operaron de la nariz cuatro días antes de Carnaval y me le medí. Estaba pega’o con Centurión de la noche, La noche y A mi Dios todo le debo. Esa fue una tarde esplendorosa”, le dijo el Joe al periodista Rafael Bassi en una entrevista en 2004.

Toda la tarde del martes, desde la 1:00 p.m., se estuvo haciendo para el Joe un homenaje en las puertas de Sayco hasta las 6:00 p.m., cuando fue llevado a la Catedral. Este miércoles, la ciudad llegará hasta los Jardines de la Eternidad para su entierro a las 4:00 p.m. y así decirle que aunque no de cuerpo presente, en Barranquilla y Colombia se queda.

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