Millonarios, ¡Puro corazón!

Sin ser favorito, con más garra que fútbol, el equipo embajador hizo sufrir ayer en el Palogrande a su afición y se clasificó a la semifinal del Apertura.

No tenía mejores jugadores, no era favorito ni el más ferviente de los escépticos había apostado en contra de Once Caldas, el último campeón, el equipo de nada más ni nada menos que de Wason Rentería y Dayro Moreno. Pero la diosa fortuna no entiende de favoritismos y lógicas, y en ese sentido Millonarios, a punta de ganas y corazón, dio un ‘Palo grande’ en Manizales al dejar por fuera a Once Caldas y clasificarse a la semifinal del Apertura.

El triunfo por penaltis de Millonarios (5-4) deja algo claro: primero, el mejor jugador de un equipo es el tesorero. Este Millonarios en la cancha, sin mucho fútbol —no más que el del Once— es el reflejo calcado de la parte administrativa. Y segundo, querer es poder. Desear el título les permitió dar la sorpresa ayer.

En Bogotá, Máyer Candelo había ilusionado como a un niño a la hinchada de Millonarios al imponerse 1-0. Y tal vez muchos pensaban que Once Caldas pasaría por encima en Manizales, que sería a otro precio. Pues no.

Ayer no hubo gran diferencia ni mucho menos deferencia entre uno y otro. El equipo de Richard Páez le jugó de frente al equipo local, que de por sí su sello no es precisamente amilanarse ante ninguno.

Ambos no ahorraron en ningún momento energías en atacar, en buscar el arco rival. Luis Enrique Neco Martínez, de Once, y Nelson Ramos, de Millonarios, fueron protagonistas y realizaron sendas atajadas importantes.

No era sorpresa, pues ambos habían prácticamente puesto candado en su portería, cuatro días antes.

Tal vez era injusto pedirle a Nelson Ramos que atajara ese disparo a quemarropa ejecutado por Wason Rentería, a los 21 minutos. Tras un centro del lateral Luis Núñez —en dudosa posición— por izquierda, el nacido en Quibdó (Chocó) disparó con bronca, quizá cansado de que el mismo Ramos le sacara todo en Bogotá.

Normalmente Caldas abre el marcador y aplasta a su contendor. Pero Páez le apostó al empate, a no encerrarse y a proponer fútbol. Máyer Candelo, una vez más, se echó el equipo al hombro y le dio equilibrio, pausa y dinámica en la mitad de la cancha.

Y, claro, con un socio como el suspendido Édison Toloza, quien volvía por la convocatoria de Pedro Franco a la selección Sub 20, fue mucho más fácil el trabajo para el genio embajador. Si bien no tuvo muchas claras, generaron más volumen de ataque. Pero también encontró como socio a Juan Guillermo Domíguez, quien por momentos pareció el pulmón extra de los azules.

Por eso la reacción de vuelta, minutos después. Una jugada de laboratorio, de tiro libre cobrado por Carlos Preciado, quien engañó a toda la defensa y que tras un borbollón en el área chica, a Rafael Robayo le bastaba con un puntapié para anotar.

El cierre oportuno de Elkin Calle no sólo significó evitar el empate, sino también la preocupante lesión de Robayo, pilar de lo hecho por Millonarios en el semestre. Hizo falta, al menos es otro pulmón, un líder y por eso la bronca al dejar la cancha.

El uruguayo José Luis Tancredi, su reemplazo, tuvo la mejor opción de Millonarios terminando el inicial. Un remate potente, no tan ubicado, que salvaron los guantes de Neco Martínez.

Como en Bogotá, el segundo tiempo fue aún más emocionante. Como una novela, protagonizada por el árbitro. Tuvo mucho trabajo ayer Wilman Roldán, ya en tela de juicio por el primer gol del Once. Su juez de línea anuló bien un gol de Wason Rentería y el mismo central decidió sacarle amarilla a Carbonero por simular una falta dentro del área. Dudosa.

En el segundo tiempo, Caldas tuvo más opciones claras para quedarse con el partido y sentenciar la serie. Un mano a mano del Guasón Rentería, disparos de Dayro Moreno y Carlos Carbonero hicieron de Ramos, una vez más, la figura del partido. Otra vez hizo que el domingo de Ramos fuera el de ayer.

Si no fueron sus guantes fueron los palos que custodia. Incluso el horizontal evitó un gol de tiro libre de Dayro Moreno al minuto 78.

Punto aparte también para el cobro de tiro libre de Toloza, que demostró por qué había hecho falta hace cuatro días en El Campín. A ese tiro con veneno, a la esquina, abajo, de esas que les duelen a los arqueros, llegó una vez más Martínez.

Hasta ahí un partido excepcional. Con llegadas de ambas escuadras, emotivo y que justificó la entrada de los hinchas. El partido hizo bien el papel de clásico de cuartos de final.

“Tenía que ser en penaltis”

Una vez culminados los 90 minutos, unos cuantos estiramientos para el cansancio y otra vez al gramado. La suerte, esa misma que tuvo Caldas el semestre pasado para coronarse campeón la tuvo Millonarios desde el punto del penal, sin tener grandes cobradores —no mejores que los del Caldas— y dándose el lujo de desperdiciar un cobro.

Juan Guillermo Domínguez tenía la responsabilidad de la clasificación —Ramos había detenido el de Rentería minutos antes—. Su cobro, otra vez en las manos de Martínez.

Sufrimiento embajador. Tras las anotaciones de Dayro y Tancredi llegaba Alexis Henríquez. Con corta carrera el capitán blanco la pateó por encima: Millos, semifinalista.

“Tenía que ser en penaltis”, dijo Páez al final del encuentro, quien añadió: “No somos favoritos, pero por ahora que esta gran hinchada disfrute de este triunfo”.

El técnico venezolano no ilusionó a sus hinchas. Pero... ¿tiene Millonarios suerte de campeones? Al menos suerte sí. Por algo se empieza.

“Le cumplimos a la gente”

En principio, muchos no le creyeron. Sin embargo, Richard Páez se tenía fe. No sólo a él, también a sus jugadores, al grupo que iba armando. A comienzos de semestre se encargó de advertirlo: Millonarios venía en serio. Muy en serio. Puede que la victoria de ayer ante Once Caldas, en el estadio Palogrande de Manizales, no lo haya sorprendido demasiado. ¿Para qué está Millonarios?, le preguntaron. “Por lo menos para ser un equipo tomado en cuenta”, respondió. “Hoy se demostró que el fútbol colombiano tiene un gran nivel”, señaló. Y afirmó: “Creo que le cumplimos a la gente”. A una hinchada que, uno tras otro, sufrió los penales con que los azules le ganaron al blanco. Consultado sobre si se siente campeón, el venezolano fue claro: “Los campeonatos se juegan poco a poco”. Poco después se refirió a la salida de Rafael Robayo (“lamentable la salida de un jugador como él”) y llamó a las autoridades para que habilitaran la tribuna occidental de El Campín: “Que se vea lleno”. “Estamos preparados para los rivales”, concluyó el estratega.

Equidad será el rival de Millonarios

Tras derrotar a Envigado por el partido de ida, jugado en Bogotá, Equidad ratificó la ventaja y eliminó al equipo naranja al  empatar a un gol en el estadio Polideportivo Sur.

Los dirigidos por Pedro Sarmiento se fueron arriba con una anotación de Jorge Horacio Serna, al minuto 44 del primer tiempo. Sin embargo, la celebración duró poco: a los 45, Hanyer Mosquera igualó de tiro libre para el equipo asegurador.

Aunque el arranque del partido fue casi todo para Envigado, con el correr de los minutos el trámite se hizo más parejo y Equidad logró salir de la presión.

Para la segunda etapa, un volcado Envigado inquietó con fuerza el arco defendido por el arquero Diego Novoa. Sin embargo, el equipo local no contó con suerte y no pudo concretar ninguna de las opciones de gol. Los aseguradores aprovecharon y, de contragolpe, estuvieron cerca de liquidar la serie. Al final, se llevaron la clasificación a casa.