Millonarios ilusiona a sus hinchas

Un beso, el que el arquero Nelson Ramos le dio a su esposa tras la llegada de Manizales, pareció sintetizar la alegría embajadora por la clasificación y la esperanza por un nuevo título.

El vuelo 9923, procedente de Manizales, llegó poco antes del mediodía. En él venían los jugadores de Millonarios, quienes el día anterior derrotaron a Once Caldas, el favorito de la serie de cuartos, tras una agónica y épica serie de penales. Desde luego, el partido no se definió en el último cobro, el disparo alto y lejano que el defensor Alexis Henríquez mandó arriba del arco que defendía Nelson Ramos: no. Se definió antes. Y acaso las razones no tengan que ver demasiado con la lógica y sí con la mística.

El recibimiento era medianamente previsible: un centenar de hinchas se agolpó a la salida del Puente Aéreo. Gritaban, cantaban, soñaban. Eran casi todos jóvenes, que es como decir que casi ninguno de ellos ha visto al azul campeón. “Queremos la 14”, arengaban. Después de tanto tiempo —23 años—, la sensación de tenerla tan cerca debe ser rara. O novedosa. O inédita.

El defensa José Mera fue el primero en salir. Afuera, el mismo día lluvioso y calcado. Adentro, la sorpresa y aun el desconcierto del jugador caucano, quien no terminaba de asimilar a la gente y sus cantos y su esperanza. “Con la pasión, con el amor, se consiguió”, afirmó. “Grande Mera”, decían atrás. “Fuimos un equipo fuerte”, pareció responder él. Y entonces fue prudente: con Equidad, en la semifinal, debía prevalecer la inteligencia y el manejo de la pelota. “Este equipo está convencido de lo que está haciendo”, concluyó, y sus palabras sonaron a advertencia y convicción.

El otro defensor central, el venezolano Alejandro Cichero, suscribió las palabras de su compañero. Pero fue más allá: habló de la unión del grupo como un valor fundamental. “Esto es una familia, y cuando uno tiene una familia, es difícil que te ganen”, señaló. La declaración era razonable: durante casi todo el torneo Millonarios compensó sus falencias tácticas y técnicas con el corazón y las ganas.

Con la mística.

Con Ramos, quien es la otra forma de nombrar la mística.

El arquero llegó, recogió la maleta, vio a los hinchas y besó largo y hondo a su esposa, que lo esperaba entre la gente. El encuentro sintetizaba muy bien las emociones del encuentro en el Palogrande. Y de lo que Ramos, debajo de los tres palos, debió vivir: el cierre incompleto de Juan Guillermo Domínguez, el gol de Wason Rentería, la lesión de Robayo, la noche cayendo.

“Si desde la parte directiva se hace algo bueno, vamos de la mano de ello en la cancha”, resaltó el payanés. Y expresó el deseo para el sábado, en el partido que Millonarios disputará frente a la Equidad: “Espero que la gente llene ese estadio”. Al hablar del cuadro asegurador, el arquero fue cauto: “Todavía faltan dos pasos más para llegar al sueño y Equidad es un rival que ha marcado la diferencia”. El pasado es pasado, pareció decir tras la pregunta por su paso en el conjunto de Alexis García: “Ya llevo cuatro partidos contra ellos. Quiero hacer un buen trabajo y darles una victoria a los hinchas”.

Nacional-Cali, por cuarto cupo

Atlético Nacional oficiará hoy de local en el estadio General Santander de Cúcuta, en su partido de vuelta ante el Deportivo Cali para definir el cuarto semifinalista del Torneo Apertura. El cuadro caleño llega con la ventaja de 1-0. El juego comenzará a las 8 de la noche y será transmitido por Telmex Une. Ayer quedó definido que el partido entre Millonarios y Equidad, primera semifinal del rentado, se jugará en el estadio El Campín, este sábado a las 6:20 de la tarde (RCN). Queda pendiente por confirmar la fecha y hora para la otra llave, entre el Tolima y el ganador entre Nacional y Cali.

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